Emocionar para amar

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Las marcas nacieron para diferenciar productos en un tiempo en el cual casi todos los productos ofrecían características muy similares, por lo que fue maravilloso crear elementos como las marcas para permear de conceptos a los productos y así enfocarse a determinados segmentos de mercado.

Eso ya no basta hoy día. Es más complicado ahora para las marcas llegar a la psique de los consumidores, por lo que las reglas cambian y la oferta debe buscar maneras más inteligentes de llegar al consumidor. Suena exagerado, pero al consumidor hay que emocionarlo para enamorarlo.

Las grandes emociones (de manera universal) que todos vivimos intensamente de manera interna, acceden invariablemente primero de manera sensitiva. Es decir, nuestras percepciones alimentadas por nuestros sentidos como la visión, audición,  gusto, olfato y tacto son los canales de acceso a nuestra psique. Por lo que apoyarnos en estos canales para alimentar el concepto de marca, nos brinda estrategias muy eficaces al momento de edificar coherencia o semántica de marca en la mente de nuestros consumidores.

Coherencia y semántica

¿Qué queremos decir con coherencia y semántica de marca?. Pues resulta que las marcas son percibidas de la misma forma que un ser humano, que una persona. Tomemos por ejemplo que conocemos a una persona como Barack Obama.  Todos tenemos en mente determinadas características preconcebidas para una persona como el. Seguramente lo podemos pensar como una persona de un trato agradable, con una plática recatada y determinante (algo que es fácil intuir sobre una figura como lo es Obama), pero algo más determinante la mayoría de las ocasiones en el trato entre personas, son los mensajes no verbales, los que no podemos expresar a través de lo expresado, si no de las connotaciones generadas.

Ejemplo de un mensaje no verbal, en un personaje como Obama viene por medio de un canal perceptivo como lo es el olfato, quien a través de una fragancia diseñada exclusivamente para el (por el perfumista español Pedro de Leana), refuerza su personalidad y mensajes englobados desde su semántica principal.

Ahora bien, esto canalizado hacia las marcas sucede casi de la misma forma, si no es que igual, no podemos pasar por alto que nuestro cerebro activa las mismas zonas cerebrales cuando interactuamos con un ser humano que cuando interactuamos con elementos (incluso aislados) de marcas y productos.

Ambos, personas y marcas, suceden y activan elementos similares en nuestras percepciones, por lo que potenciar las estrategias de comunicación de marca o producto a través de canales no verbales, no puede ser relegado (pensemos en Abercrombie & Fitch quien maneja de manera espectacular este estilo de marca) si lo que deseamos es enamorar y generar sentimientos hacia nuestras marcas y productos.

De cualquier manera,  no puede ser casualidad que uno de los hombres más poderosos del mundo tenga su propio odotipo, con el cual se identifique y de a conocer de manera global. Al final el también es y representa una marca.

Benjamín Madrigal

Benjamín Madrigal, colaborador para Roastbrief con temas de neuromarketing, consumidor y las marcas. Ha participado en Grupo Katedra de igual manera. Cuenta con estudios de Maestría en publicidad y gran interés por el estudio y aplicación de las nuevas tecnologías en marketing y publicidad.