Mi lista de preguntas para 2016

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Por regla general, cuando se acerca el fin de año, las personas empiezan con sus clásicas listas de designios para el año entrante como si el simple hecho de coincidir con un cambio de año hiciera que esas listas fueran más efectivas que las que durante todo el año han acabado en la papelera de casa o del trabajo.

Todos pensamos lo mismo aunque no se lo digamos a nadie, pero a eso se llama ilusión y no hay que negársela a nadie, y menos en fechas tan señaladas.

Pero no es menos cierto que por regla general esos deseos se truncan en menos de un mes, que es el tiempo que tardamos en volver a la rutina del día a día, lo que nos dice mucho sobre la naturaleza de lo listado: en realidad no tenemos necesidad de lo pedido y el esfuerzo dedicado es proporcional a la facilidad con la que transcribimos las ideas.

¿Pero qué pasa en la empresa? ¿Se hacen también listas de designios o la cosa va por otro lado? ¿El empresario desea o necesita? ¿Es ilusión u obligación?

Imagino que depende, en mi caso hago una lista no de designios sino de preguntas, un listado de inquietudes actuales sobre el año aún en curso y a punto de acabar con el objeto de sedimentarlas en respuestas sólidas durante el año entrante, generando así de base un fondo detectado de necesidades con aromas de realidad.

Y siempre con rasgos emocionales, desde las personas para las personas como estructura viva de la empresa, orientando la tendencia al crecimiento del negocio a través de la gestión de las mismas, como debe ser un análisis interno si queremos extraer rendimiento al cambio.

Os dejo mi lista de este año, quizás os sirva para hacer la vuestra:

EMPRESA

¿Estamos mis socios y yo alineados en la estructura y estrategia del modelo que hemos desarrollado este año?

¿Son los responsables de departamento lo suficientemente creativos y orientados a la gestión para que el 2016 los profesionales de esos departamentos sigan motivados?

¿La estructura de nuestros canales de marca y comunicación nos han aportado el rendimiento que definimos a principio de curso?

¿Están mis competidores más cerca o más lejos de nosotros que hace un año?

¿Tengo claro que mi competencia es mi grado óptimo de desarrollo profesional en búsqueda de la excelencia y no mis empresas iguales del sector?

NEGOCIO

¿Han sido realistas nuestros objetivos de negocio hasta el punto de ser cumplidos?

¿Las estrategias colaborativas tendentes a generar más negocio, han sido efectivas en desarrollo y productivas en resultados?

¿Hemos sabido balancear ingresos y gastos o nos hemos topado con recortes por no saber manejar los costes?

¿Sigue siendo nuestro negocio el negocio que creamos o necesitamos virar para no perder capacidad competitiva?

¿Hemos adaptado nuestro negocio al flujo global o nuestros competidores navegan con naves más ágiles y rápidas por pensar globalmente?

PERSONAS

¿Hemos sido fieles a las políticas emocionales y conciliadoras de nuestra empresa o aún no las hemos activado?

¿Estamos satisfechos con nuestra participación en proyectos socio-solidarios de rendimiento cierto?

¿Hemos dedicado al talento de nuestros profesionales el tiempo de desarrollo necesario para que revierta en rentabilidad de negocio?

¿Entendimos a nuestros profesionales como un valor en el que invertir o les vimos como mano de obra reemplazable?

¿Hemos sido conscientes como profesionales que el hecho de ser propietarios no debió afectar a nuestro rol funcional en la empresa?

PROYECCIÓN

¿Hemos crecido en visibilidad de marca y sedimentado objetivos en social media?

¿El marketing de contenidos ha sido una prioridad en el desarrollo de nuestras líneas de producto y/o servicio?

¿Hemos implicado a la empresa en todos y a todos los niveles, en proyección de marca y comunicación?

¿Ha sido nuestro cliente más consciente de quiénes somos y más sensible a nuestra comunicación?

¿Hemos entendido cuáles han sido las evoluciones de nuestro mercado y hemos actuado en consonancia a ellas?

Estas son mis áreas de análisis y mis preguntas, lo que no significa que sean todas de ambas. Está claro que a veces los árboles no nos dejan ver el bosque pero también es cierto que no es necesario ver el bosque en toda su extensión para entender que tenemos árboles delante.

Centrarse en detectar qué, cómo y por qué para saber qué hacer, cómo hacerlo y por qué hacerlo, aunque sea en modo lista, es premisa para poder ver los árboles de nuestro bosque sin que tengamos que ver toda su extensión.

Cuando hacemos balance de la empresa pensando en la misma fecha del año anterior y visualizamos dónde queremos estar en la misma fecha del año siguiente, estamos manejando un intervalo de 2 años que, para ponerlo en un referente diario, es el tiempo medio que vida útil que se le asigna actualmente a un smartphone.

De ahí la relevancia de entender la situación de la empresa en cada momento y la derivada de hacer una lista de preguntas y no de designios.

Recuerdo que de pequeño, en la carpintería de mi abuelo, mientras estaba lijando un listón de madera que acabaría siendo una mesa de comedor, mi abuelo, carpintero de profesión y sabio donde los haya me dijo: «Guillermo, la vida te viene de cara llena de problemas que intentarán hacértela difícil, pero esquivarlos dependerá sólo de ti y de cómo quieras vivirla».

Es posible que en esos años no intuyese la sapiencia de tan magno comentario, pero el tiempo me ha hecho ver que diferenciar ilusión de expectativas, entender que el tiempo corre a 60 minutos por hora y que la excelencia de uno mismo debe ser ajena al mundo porque es la que diseña los paisajes del mundo en el que uno quiere vivir, es una de las enseñanzas de vida que más me hace ver, en la antesala de 2016, lo que quiero y no quiero.

Debemos evitar convertir la ilusión en frustración y para ello debemos tener objetivos reales y medibles.

Debemos evitar cocer el pan para hoy si va ser hambre para mañana, por ello cuidado con las falsas expectativas aderezadas por la felicidad puntual de una fecha del año donde casi todo es mágico.

Y debemos evitar pensar, de hoy a un año, que ojalá mis designios de empresa para el año entrante hubieran sido, simplemente, una lista de preguntas.

Guillermo Llofriu

Inquieto cultivador de las emociones como medio de vida en el plano personal y profesional. Amante y usuario de la creatividad como sustrato de crecimiento. Defensor del pensar por ser la mejor forma de entender lo que queremos decir. Apasionado del pádel, del dibujo y de la escritura. Propenso a las personas, diseñador de conversaciones inteligentes y enamorado e incondicional admirador de su hijo.