Concentraciones destruidas

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La concentración, un bien muy preciado y a veces muy escaso, es imprescindible en casi cualquier tarea que se acometa. Es como una fuente de energía, renovable. Para que todo vaya bien precisa de su tiempo, no se puede precipitar ni perturbar.Muchos no parecen ser conscientes de ello, o simplemente es que les importa un pito, a juzgar por los constantes requerimientos que manifiestan, cada uno en voz más alta que el anterior. Seguro que a muchos nos ha pasado, y nos sigue ocurriendo con mayor o menor asiduidad.

Siempre que nos ponemos manos a la obra sobre algo que necesita de concentración, nuestro entorno parece confabularse para perturbarnos, ya sea dando consejos no solicitados ni deseados, metiendo prisa, o interrumpiendo para contar cualquier nimiedad, sin tener en cuenta que la tarea que tenemos entre manos no debe ser interrumpida, puesto que hace falta toda la atención para llevarla a buen puerto y obtener satisfactorios resultados

Todas las actividades necesitan de al menos una pequeña porción de concentración, a veces muchísimo más, desde poner ladrillos hasta podar árboles, pero en las tareas creativas en las que desde la nada se construye un mundo, una historia o un concepto nuevo, son las que peor se llevan con las distracciones, ya que el bregar con el papel en blanco tiene a veces lo suyo, por lo que contar la vida y milagros mientras otro está al teclado construyendo cachitos de ficción, o de realidad, no es en absoluto aconsejable, incluso podría ser interrumpido en su interrupción con muy mala leche y con blasfemas palabras, entre otras cosas innombrables.

Y no, al contrario de lo que dicen algunos por ahí, los licores fuertes no sirven para eso, si acaso para atraer inspiración en determinadas circunstancias, pero no ayudan a obtener la concentración necesaria. Una copita de licor es más bien una simbólica celebración de la exitosa finalización de la tarea, que una ayuda al proceso mismo.

Así que haced el favor de no interrumpir cuando veáis a alguien enfrascado en el teclado, o con una libreta y un bolígrafo, que aunque no esté cortando tablones de madera, colocando baldosas, o arreglando un motor, también es un trabajo para una considerable cantidad de personas, lo que debe tenerse en cuenta. Si las ganas de interrumpir os invaden el cuerpo, mejor idos un ratito a dar una vuelta por ahí hasta que se pasen, muchas personas dependen de la concentración para ganarse la vida.

 

Imagen cortesía de iStock

Javier García
Javier García

Operario de la letra, redactor y narrador con debilidad por la comunicación y la publicidad que explora, cual curioso astronauta, habiendo revoloteado en el cómic, la radio y en medios escritos, orbitando en la publicidad para el pequeño comercio, a la vez que en otras escrituras más líricas. Sígueme como @xabelg