¿Estás escribiendo las palabras equivocadas?

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Escribir para contar historias, darle sentido a las palabras, cargar de emoción las oraciones.

Hace poco me descubrí “hablando como copy”, diciendo que un tatuaje no duele, sino que “quema como cuchillos de fuego”, (estoy exagerando), que volar no me da nauseas sino que “las mariposas están en mi cabeza porque hasta ahí sube mi estomago”. Que los ratones no me asustan, sino que son “aterradores”.

Podría pensar que estaría orgullosa de la forma en que amplifiqué los efectos emocionales de la narración. Un colega me dijo que tengo una capacidad casi instintiva a elegir las palabras que hacen  aparecer imágenes mentales vívidas. ¡modestia aparte!

Siempre he tenido un problema con ese tipo de lenguaje.

Las palabras tienen el poder, más de lo que creen. Pueden influir en tu comportamiento o tu estado emocional. Ciertas palabras pueden crear un ambiente sano, el vaso medio lleno, mentalidad positiva, o pueden convertirse en el forraje de las creencias limitantes y miedos paralizantes.

Cuando hablas de la sensación de tinta en tu piel, o de un miedo, estas dándole a las palabras demasiado poder sin darte cuenta.

Ya superé el dolor a los tatuajes, incluso estoy muy acostumbrada a la sensación física de volar, sólo estoy dando impacto dramático. Así que si algo zumba más allá de tu cabeza, es mucho más divertido que hablar de simples abejorros.

Lo que pensamos, eventualmente, lo llegamos a creer.

Si comienzo a decir que todo es “aterrador”  y pasa de mi día a día a mi trabajo como copy, entonces eso serían monstruosidades verdaderamente aterradoras, que con el tiempo iban a terminar en textos repetitivos porque para mi “aterrador” era una palabra poderosa.

¿No crees que esto pueda suceder? He aquí un buen ejemplo de cómo las palabras que utilizamos influyen en nuestras creencias: Imagínate presentando un pitch. Nunca lo has hecho antes. ¿No pasas todo el día diciéndote a ti mismo que estás emocionado o nervioso?

Podrías caminar en círculos. Las mariposas, los latidos del corazón, los pequeños apretones en el estómago cada vez que piense en la presentación, ¿podrían ser los nervios o la emoción? Ambos comparten los mismos síntomas físicos. Es la palabra que elija para describir la sensación que crea la creencia.

Si piensas que son los nervios, comenzarás a temer la presentación. Si piensas que es la emoción, sentirás anticipación para su gran momento. Esto significa que la palabra que elijas hace toda la diferencia en si tienes una experiencia positiva o negativa.

Las palabras influyen en la percepción, en más de un sentido.

Así que me prohibí la palabra “aterrador”. Pensé en alternativas mejores.

El vocabulario se expande rápidamente para compensar la pérdida. Siempre existe una pausa en mitad de las oraciones para encontrar la mejor palabra para lo que quería describir.

Imagen cortesía de iStock

Judith Ramírez

Lic. en Diseño y Producción Publicitaria por UPAEP. Con talentos tan ocultos que ni ella los conoce. Copy en La Agencia Viva. Sígueme en twitter: @lafocabebe

  • Juan Daniel Esquivia

    Súper. Sigo enamorado de tu escritura.