No hay que llevar traje para ser formal

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Sin duda alguna una imagen vale más que 1.000 palabras. Dentro del impacto que hacemos en cada presentación empresarial o cuando nos presentan ante alguien, dejamos una percepción subjetiva.

Cada una de las sensaciones que las personas se hacen de nosotros varía entre la representación de la personalidad. Por ejemplo: si visitamos a un ingeniero que maneja una compañía constructora, no se nos haga raro si NO acepta la propuesta presentada si lo visitamos en CONVERSE y buso. De otro lado, no sería extraño el NO de un empresario “enchapado” a la antigua si observa tatuajes en los brazos de su interlocutor.

Cada persona es un cosmos diferente. Su manera de actuar y procesar la información es definida por su grado de aceptación en un grupo social. Siguiendo esta premisa, sería interesante romper el esquema del cual estamos habituados y marcar diferencia al momento de presentarnos

La impresión que debemos dejar en cada visita es de originalidad, diferenciación y creatividad. Existe el supuesto que la indumentaria no define los conocimientos que vamos a transmitir, pero si lo combinamos con una acción congruente entre lo que decimos y mostramos, dejaremos una idea en la cabeza de nuestro prospecto que sería algo como: “este muchacho me causa interés”

Para dar a entender de una mejor manera, recomiendo que hagan lo siguiente: ¡DEFINAN SU CLIENTE IDEAL! Para qué gastar tiempo en llamadas, envío de e-mails o visitando empresarios que no desean tu producto o servicios. Simplemente haz una lista de empresas con las cuales quisieras trabajar y cuya filosofía corporativa acepte tu propuesta de valor única y atrayente.

La decepción en ventas radica en que segmentamos a empresas heterogéneas. Sabemos que nuestro producto es necesario para cualquier empresa, pero no tenemos en cuenta que, de igual manera, nuestro producto no es para todo el mundo. Si fuera así, ¡cada empresa que existe en el planeta tendría ¡ventas extraordinarias!

Define quién quisieras que te dijera SÍ y enfoca tus esfuerzos en sorprender con una presentación que se salga del paradigma actual y puedas asombrar. Establece una metodología con la cual el cliente siga atentamente paso a paso tus argumentos para que “coja el hilo” y no se deje llevar por su convencionalismo. Recuerda que la emoción nos lleva a la acción, mientras que la razón a elaborar conclusiones.

Así que… trata de que tu pinta motive a tu prospecto a la compra en vez de permitirle dejar que elabore conclusiones negativas.

Imagen cortesía de iStock

Carlos Espinosa Valencia

Mercadólogo de profesión, pero aventurero por convicción. Amante de brindar momentos de verdad a mis clientes. Fanático en transformar transacciones comerciales en experiencias memorables. Defensor acérrimo de una conducta ética, moral y transparente en la identificación de soluciones a las necesidades del público objetivo. Conferencista y Couch de marketing estratégico a PYMES. Sígueme en redes sociales: Facebook: Carlos Espinosa Valencia. Instagram: carlos.espinosavalencia Twitter:@caespinosa26 Mi blog: www.algoporcontarblog.wordpress.com