“Al buen emprendedor, marca registrada”

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En nuestro mundo actual, es muy fácil y rápido el transmitir o divulgar ideas, más que en ninguna otra época. Los modelos de comunicación actual han estado en constante modificación, todo esto gracias a las aportaciones tecnológicas más recientes. Además es tendencia mundial tratar de reconfigurar la idea típica de los negocios y hacerlos más prácticos, tratando de liberalizar el mercado comercial.

Ante este escenario se puede comprobar que es difícil avanzar en un mercado en el cual la oferta parece superar en gran número a la demanda, y más aun cuando tenemos productos o servicios tan similares con la competencia, y no logramos de entrada tratar de individualizar nuestros objetivos de los demás competidores. Ahora bien y basándonos en esto determinamos que nuestros productos deberán de ir de la mano respecto a precio-calidad, incluyendo cualquier proyecto de publicidad para lograr la mayor comercialización posible.

Con la finalidad de obtener una mayor ventaja frente a un mercado tan competitivo es necesario individualizar los rasgos de nuestro producto o servicio, y que los mismos resulten ser únicos o esenciales, toda vez que si estos resultan ser difíciles de reproducirse en otros mercados, es muy posible que nuestro producto tenga mayor ventaja frente a los demás. Al decir individualizar no solamente hablamos de la necesidad que se cubre con el producto, sino también la estética del mismo, así como la funcionalidad.

Estos rasgos únicos del producto deberán de ser resultado de la visión y creatividad con la que se crearon, por ello deberán ser defendidos a capa y espada, no solamente a nivel mercado, o a nivel comercial, sino que también a nivel jurídico; si a nivel jurídico, registrando nuestros empaques, nuestras marcas, los slogans, con la finalidad de que nuestros productos tengan identidad única, y por ende ningún producto en el mercado no tenga ninguno que sea similar en grado de confusión, o que pueda inducir al público consumidor al engaño.

Pero ¡ojo! Esto no termina con el registro, por lo que hay que cuidar de nuestro más valioso activo, aun cuando sea intangible; pero y ¿cómo podremos lograr la mayor protección?, la mejor manera de hacer es vigilando, que nuestra competencia se desempeñe de acuerdo con los buenos usos y costumbres, y no sea desleal, sin embargo, si consideramos que de alguna manera existe en el mercado algún producto con rasgos similares al nuestro, y cuya identidad se podría comparar con la nuestra, aun y cuando nosotros contamos con la protección que nos otorga la PI (Propiedad Intelectual), debemos de hacer valer nuestros derechos como titulares exclusivos de los mismos mediante los diversos procedimientos de defensas contemplados en la Ley de Propiedad Industrial.

Por último les comparto que la creatividad es pensarlo, y la innovación es hacerlo, por ello vamos avanzando hacia una cultura tecnológica y jurídica más adecuada a nuestros tiempos.

AUTOR

Cristian Lozano

Licenciado en Derecho y Asuntos Internacionales. Derecho mercantil, derecho publicitario, derecho de propiedad intelectual y valuación de activos intangibles. Gestión administrativa, corporativa, notarial, jurídica, valuación y propiedad Intelectual. Apasionado por la publicidad y la mercadotecnia. Casado desde hace 3 años y padre de un bebé de 6 meses de edad.

Imagen cortesía de iStock

Cristian Lozano
Cristian Lozano

Joven Abogado y emprendedor, amante de la música, adicto a las letras, aprendiz de escritor, enamorado del derecho con una afinidad al Derecho de Propiedad Intelectual.