“Cómo insultar con arte y elegancia”, por varios autores

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Es relativamente sencillo insultar a una persona, a un objeto, a una institución, a un país. O, en fin, a un cliente.

Pero hacerlo con elegancia, sutileza y arte, no es tan fácil. Y ayuda bastante ser una persona inteligente, sensible y de reacción rápida. Esta recopilación de insultos brillantes es una clara muestra de ello. Ojalá sea de utilidad para que todos podamos insultar a quien lo merezca: a veces, un insulto artístico sin malas palabras es mucho más lacerante que una brutal puteada.

  • John Montagu, Conde de Sandwich (de quien se dice que inventó, justamente, el sandwich) tenía como enemigo al político y periodista John Wilkes. Montagu le dijo: “Señor, no sé si usted morirá en la horca o debido a la plaga”. La respuesta de Wilkes fue: “Eso dependerá, mi Lord, de si abrazo sus principios o abrazo a su amante.”
  • Un borracho se aproximó al escritor Truman Capote y le mostró sus genitales. “Ya que está firmando autógrafos”, le dijo, “¿por qué no autografía esto?” Capote respondió: “No creo que lo pueda autografiar, pero tal vez pueda firmar con mis iniciales.”
  • Otro borracho le dijo a la escritora y poetisa Dorothy Parker: “No soporto a los idiotas”. Parker: “Aparentemente, su madre podía.”
  • Este insulto de Winston Churchill es muy conocido pero vale la pena reproducirlo. Una mujer le espetó: “Usted está borracho. Más aún, usted está horriblemente borracho.” Churchill contestó: “Usted es fea. Más aún, usted es horriblemente fea. Pero cuando yo despierte mañana estaré sobrio, y usted seguirá siendo fea.”
  • Cuando murió el abogado abolicionista norteamericano Wendell Phillips, le preguntaron al juez Rockwood Hoar si asistiría al funeral. Su respuesta: “No estoy invitado. Pero de todos modos lo apruebo.”
  • El autor teatral Noel Coward y la escritora y también autora teatral Edna Ferber eran conocidos por su inteligencia y sarcasmo. Cierta vez Coward le dijo: “Edna, usted casi parece un hombre” y Ferber, rápida como un látigo, respondió: “Usted también.”
  • Una cantante encaró a la hoy olvidada actriz Miriam Hopkins y le dijo: “Yo aseguré mi voz por 50.000 dólares.” Hopkins contestó: “Qué maravilla. ¿Y qué hizo con el dinero?”
  • Esta también es famosa, y también vale la pena reproducirla. Un periodista le preguntó a Gandhi qué opinión tenía de la civilización occidental. Gandhi respondió: “Pienso que sería una buena idea.”
  • Calvin Coolidge fue presidente de los Estados Unidos. Luego de una función de ópera a la que asistió, y en la que la cantante ofreció una performance muy deficiente, le preguntaron que pensaba de la ejecución de la cantante. “Estoy a favor”, dijo Coolidge.
  • Los enfrentamientos entre Muhammad Ali y Joe Frazier no solo tuvieron lugar en el ring, sino que también se insultaron de lo lindo. Frazier declaró que “Ali es un impostor que usa su color para salirse con la suya”. Ali decidió insultarlo desde otro ángulo. “Frazier es tan feo”, dijo, “que debería donar su cara al Departamento de Vida Salvaje de los EE.UU.”
  • Dicen que un admirador le contó a Mozart que quería empezar a componer sinfonías y le pidió sugerencias sobre cómo hacerlo. Mozart contestó que una sinfonía es una forma musical muy compleja, y que tal vez fuera mejor que empezara con una canción. “Pero señor, usted ya escribía sinfonías a los 8 años”, protestó el admirador. “Sí”, respondió Mozart, “pero nunca le pregunté a nadie cómo hacerlo.”
  • No es seguro que esta escena haya sucedido, pero la historia es tan linda que la reproduzco igual. Resulta que Lewis Morris, un poeta mediocre, se quejaba ante Oscar Wilde del siguiente modo: “Nadie habla de mi libro, Oscar. Hay una conspiración de silencio en mi contra; ¿qué debo hacer?” Wilde retrucó simplemente: “Únete a ella.”

 ¿Desean insultar a alguien (creativos, cuentas, clientes) con altura? Siéntanse libres de utilizar cualquiera de estos ejemplos.

Imagen de Portada: Escultura de David Cerny

Roberto Patxot

Trabaja en publicidad desde hace más de 30 años, y no tiene ninguna intención de parar. Gran parte de su carrera la realizó en OgilvyOne, donde llegó a ser Director Creativo Regional. Fue jurado en casi todos los festivales publicitarios; ha dado (y da) charlas en varios países de América Latina. Hoy se desempeña como Director Creativo en Ogilvy Argentina, y escribe sobre aquello que le gusta: publicidad, claro, pero también cine, libros, música y otras cuestiones. Padece de una rara versión del Síndrome de Tourette, que lo lleva a compartir con frecuencia chistes tan faltos de gracia como irritantes.Sígueme en twitter: @robertopatxot