Quizá sea, una carta inspiradora

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Dicen que las personas que apetecen de lectura son maestras en el arte de escribir. Otras, manifiestan que los que osan en trazar líneas sobre una hoja en blanco “son los duros de la materia”. En otros casos, hay quienes leen asiduamente, pero por capricho o pereza no les apasiona escribir. En cambio, en un tren más creativo y de largo trayecto, hay quienes nos encanta la lectura; meternos en ese mundo del protagonista y vivir junto a él las aventuras y odiseas que su escritor ha plasmado en líneas y hacer volar nuestra imaginación mientras que transcribimos otras líneas, quizá de temas apartes a las del cuento tradicional, en criterios que nos complace compartir.

El arte de la redacción es una virtud que pocos lanzados se atreven a confeccionar. Hay quienes llevan esa llama por dentro y desde siempre lo han expresado a través de un lápiz o esfero (o simplemente un dispositivo electrónico). Mientras que otros, descubren ese portentoso mundo de la narrativa por una casualidad de la vida.

Cuando se explota ese don desde muy temprano, la sensación de vida se hace más excitante al relatar los sucesos que poco a poco le van dando vida a una obra literaria tan deliciosa al leer y tan deleitable al contar a los demás. Por otro lado, cuando se emplea la escritura como hábito de supervivencia o simplemente como una costumbre, se vive en igual proporción el encanto por descubrir lo que las páginas traen en su interior.

Hoy día, para conquistar una persona, un cliente, un amigo, un conocido o quizá el amor de la vida, no basta con hablar y expresar: la ESCRITURA es una técnica que complementa la habilidad de enamorar y acerca cada día más a la persona que deseas; en este caso, el público al cual quieres hablarle.

Escribir es arte; escribir es magia; es calmante, es terapia; es alegría; escribir es sonreír tras haber leído el último párrafo del post; escribir es satisfacción por el deber no sólo cumplido, sino apasionante; ¡escribir es… simplemente lo más majo de mi vida!

En mi caso, encontré la escritura por accidente, al intentar crear un Combo de Bienvenida para sorprender a un cliente que me inspiraba grandes cosas, y que, a su vez, era un personaje de esos que quisieras escuchar todo el día para aprender un poco más sobre el significado de la vida.  

Escribe, y hazlo a tu manera. Escríbele a tu cliente una carta agradeciéndole por su frecuencia de recompra. Escríbele una carta llena de emociones, en la cual expreses lo importante que es para ti. Escribe, a puño, ya que así, se comprenderá el auténtico sentido de hacer marketing.

Imagen cortesía de Shutterstock

Carlos Espinosa Valencia

Mercadólogo de profesión, pero aventurero por convicción. Amante de brindar momentos de verdad a mis clientes. Fanático en transformar transacciones comerciales en experiencias memorables. Defensor acérrimo de una conducta ética, moral y transparente en la identificación de soluciones a las necesidades del público objetivo. Conferencista y Couch de marketing estratégico a PYMES. Sígueme en redes sociales: Facebook: Carlos Espinosa Valencia. Instagram: carlos.espinosavalencia Twitter:@caespinosa26 Mi blog: www.algoporcontarblog.wordpress.com