Multas y libertad de expresión

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La semana pasada leí acerca de una multa que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia un organismo del gobierno español similar al IFT (Instituto Federal de Telecomunicaciones) y a la COFECE (Comisión Federal de Competencia Económica), impuso a rtve (Radio y Televisión Española) por exceder el tiempo utilizado por la televisora para promocionarse.

De acuerdo con la ley española, las cadenas de televisión abierta sólo pueden promocionar su programación cinco minutos de cada hora reloj. Esto es 120 minutos al día.

Existen otros países donde como parte de sus leyes de medios ningún propietario de un medio de comunicación puede poseer otro tipo de empresas, evitando así una competencia desleal con otros jugadores del mercado. Ver o controlar a los medios, también tiene su lado oscuro al por medio de la censura intentar manipular o censurar contenidos. Incluso, como sucede en nuestro país una sutil forma de esa censura se da desde la inversión de los gobiernos en la promoción de su propaganda dentro de los medios.

El fútbol americano profesional de la NFL, es uno de los deportes más populares en nuestro país y sin embargo en los juegos del domingo pasado, transmitidos por televisa la auto promoción es lo más recurrente y utilizado para rellenar sus espacios comerciales. Lo que, según yo, vuelve a Televisa un competidor desleal en un mercado libre.

Y por extensión me lleva a pensar ¿sí la reforma en materia de telecomunicaciones impulsada por Enrique Peña Nieto está completa? ¿y si es la mejor? Tanto en materia de competitividad, como en materia de transparencia lo que propuso Peña Nieto se queda a medias, favorece a todos los canales de televisión que poseen negocios de televisión de paga, equipos de futbol, empresas de ventas de bienes y de servicios, propiciando el fortalecimiento de una oligarquía, lo monopolios o de enormes corporativos, con los claros resultados de fracasos y opacidad que estamos viendo el día de hoy.

La lucha de alguna manera se vuelve desigual cuando empresas como Televisa cuyas ventas en publicidad se notan cada vez menos en la pantalla, retaca sus espacios comerciales con la promoción de sus plataformas de televisión de paga o de distribución de entretenimiento por Internet. Sin darle al consumidor la oportunidad de enterarse de otras ofertas mejores y más baratas.

Debe existir una legislación sobre toda esta promoción basura de las televisoras, algo que por otro lado podría realmente llevar a un crecimiento en materia de inversión publicitaria, así como de todo lo que rodea a la industria de los comerciales, y que obliga a las televisoras a poner los pies sobre la tierra y crear nuevas estrategias de ventas para llenar esos espacios de comercialización.

Lo preocupante más allá de una regulación en el marco de lo que se puede decir acerca de la auto promoción es lo que la falta de ella de significa en un supuesto mercado de la oferta y la demanda.

Y dentro de esta reflexión acerca de la televisión, los medios y contenidos, vale la pena traer a colación el asunto de la entrevista de López Dóriga al gobernador de Puebla Rafael Moreno Valle y la intromisión del estado en asuntos de liberad de expresión. Resulta que la entrevista ha sido censurada por Instituto Nacional Electoral, por considerarla promoción electoral para Moreno Valle, lo que no es más que una absurda y autoritaria posición del organismo federal, de su Consejero Presidente y todos aquellos que tienen que ver con este tipo de decisiones que atentan contra la libertad de expresión, porque más allá del nombre del político en cuestión, la intención del INE es controlar el dialogo político que se desarrolla en nuestro país. El mismo instituto se pasa promoviendo la idea de que en una democracia todas las voces tienen cabida, y somos los ciudadanos los que tenemos el poder de elegir y decidir si creemos y apoyamos o no al político que se postula o pretende hacerlo, claro está que en ese sentido hace seis años vimos cómo se creó un presidente utilizando todo el aparato de una empresa de comunicación a la que, sin embargo, no parece haberle redituado como esperaba la ejecución de su plan siniestro.

Hace poco leí y escribí acerca de Alyssa Carson, una adolescente norteamericana de 15 años, que desde los cinco años de edad y gracias a un programa de televisión se prepara para convertirse en miembro de la primera generación de seres humanos que lleguen a Marte. Si pienso en la televisión mexicana y a lo que están expuestos los niños; El chavo del 8, La rosa de Guadalupe, puedo entender claramente porque los mexicanos aspiran a ganarse el Melate, comer tortas de jamón y vivir en los barriles de 60 m2 que ofrecen los desarrolladores de vivienda en contubernio con el gobierno. Aquí es donde es necesarios órganos que revisen la calidad de los contenidos y el role model de los personajes y no en un debate político que al INE pareciera que le urge controlar.

Pero más allá de eso la idea del INE es controlar lo que se dice y como se dice acerca de los actores políticos que tienen aspiraciones a puestos de elección popular. El INE debería estar más preocupado en su credibilidad, en la transparencia al interior del instituto, en la honorabilidad de su Presidente Consejero que en atentar contra la libertad de expresión.

Tenemos enfrente una clara contradicción acerca de cómo se deben manejar los contenidos informativos y comerciales dentro de la televisión abierta y los medios virtuales, porque mientras por un lado se permite la autopromoción, convirtiendo el libre mercado en una utopía, por otro se quiere censurar todo aquello que políticamente no convenga a los aspirantes de una partidocracia.

Falta mucho por hacer y poner sobre la mesa en materia de contenidos informativos, deportivos y de entretenimiento que hoy conforman el perfil de los medios y de su promoción, como mucho hace falta también, en materia de censura y autoritarismo por parte de institutos y organismos del gobierno que carecen de esas atribuciones y sin embargo gozan del protagonismo de los funcionarios que los encabezan.

Televisa, TV Azteca e Imagen TV tienen que estar conscientes de la evolución mundial de la que son parte y de cómo hacer de su negocio uno en el que el público se sienta atraído y junto con ellos las marcas, en lugar de pretender vivir de nombres que se están desmoronando con el paso del tiempo y la llegada de la verdad. Cómo también tienen que fajarse bien los pantalones, por primera vez, y enfrentar a gobiernos y organismos gubernamentales, porque actos dictatoriales como los del INE, están muy lejos de lo que se presume acerca de la libertad gubernamental de los medios y muy cerca del control tácito del estado en los medios.

Imagen cortesía Shutterstock

Armando Enríquez Vázquez

Productor de televisión, escritor desde hace más de veinticinco años, columnista en diferentes publicaciones virtuales e impresas. Oriundo y transeúnte de una de las ciudades más pobladas del mundo de la que estoy orgulloso. Mis encuentros y desencuentros con la publicidad se han hecho muchas veces desde el terreno del receptor del mensaje y no del emisor. Me ocupan entre otras cosas el futuro de los medios, el abuso de la palabra creatividad y el desarrollo de contenidos atractivos en diferentes medios. Sígueme en twitter: @cernicalo