5 cambios de perspectiva para ser sostenible

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Si quieres consolidar tu negocio y estabilizar tu empresa con visos de crecer, es importante que analices tu posición actual e identifiques si tu relación con el ecosistema en que te desenvuelves te facilitará o no seguir formando parte de él.

Estrenamos un año y no podemos cometer el ridículo y tradicional error de aferrarnos durante 20 días a propósitos que hicimos los últimos días del año anterior, con el apoyo de una copa de cava en la mano y varias en la recámara o con la valentía de postularnos como innovadores frente a un público fiel por la simple razón de quedar bien.

El ecosistema es altamente cambiante, es riguroso y evoluciona según sus reglas ajeno a todo lo demás y nosotros, como profesionales y empresa, debemos estar en alerta constante para ir ajustando nuestros engranajes a esos cambios. El ecosistema es implacable y si no conseguimos adaptarnos, sufriremos y entraremos en riesgo de desaparición.

¿Qué pasos debemos seguir para ver dónde estamos y cómo adaptarnos?

ANALIZARNOS CON FRANQUEZA. Engañarnos a nosotros mismos es la primera fase del fracaso. Muchos empresarios siguen viviendo del maquillaje para proteger el «qué dirán», pero esa fórmula se ha llevado por delante demasiadas empresas como para no darse cuenta de ello. Si eres profesional/empresario y crees que puedes seguir viviendo de la falacia, te mereces desaparecer y no lo digo yo, el propio mercado te filtrará antes de entender por qué lo dije. Sé honesto contigo mismo, ya dicen los chinos que es mejor pasar por tonto 5 minutos que serlo el resto de tu vida. Si no sabes, pregunta.

ENTENDER QUE TENGO QUE CAMBIAR. Muchas empresas sucumben al entorno porque, aun dándose cuenta de la necesidad de cambio, no lo activan por miedo al desconocimiento del resultado o por creer que, si hasta la fecha les ha ido bien, en adelante seguirá yéndoles igual bien. Pero en la actualidad ni siquiera el «igual de bien» es válido. Debemos ser firmes en el cambio y pedir ayuda siempre que la necesitemos, el ego no está hecho para los profesionales del siglo XXI y tus empleados se merecen un liderazgo honesto y dinámico.

NO ABANDONAR LAS NUEVAS ESTRATEGIAS. Una vez hemos conseguido superar los obstáculos que el miedo, el acomodamiento y el desconocimiento han puesto en nuestro camino, debemos adquirir el saludable hábito de mantener con vida las nuevas estrategias. Al principio cualquier cambio es difícil y viene acompañado de desánimo y, en ocasiones, arrepentimiento. De ahí que la firmeza y nuestra capacidad de resistencia sean la vitamina que nos hará sostenibles.

¿Y ahora qué? He visto dónde estoy, he entendido que hay cosas que tengo que cambiar si quiero seguir en este mercado y voy haciéndome a la idea de mantener uno o dos cambios que he activado en mi empresa. Pero en verdad no voy viendo muchas diferencias. Mi día a día me consume, el mercado aprieta, tengo que luchar por no perder clientes y ver cómo consigo de nuevos y gestionar con éxito los problemas internos de mi empresa. ¿Dónde está esa magia que esperaba?

Recuerdo que de pequeño me fascinaba la magia, igual que a casi todos los niños, pero llega una edad en la que entiendes que sólo son trucos y que, en verdad, la magia no existe. ¿Por qué entonces, ya de adulto y como responsable de una empresa, sigues creyendo en la magia?

El tiempo corre a 60 minutos por hora de forma inalterable lo que implica que el desarrollo de nuestras acciones se ciñe irrenunciablemente a esa velocidad. No entenderla es de inconscientes y querer alterarla es de necios.

Cuando tenemos clara nuestra posición respecto al medio, la clave es evaluarse internamente. La gestión empresarial es como el cuerpo humano, si no lo cuidamos por dentro, indudablemente tendremos mala imagen y nuestra relación con el medio será casi imposible de gestionar.

¿Cómo nos reajustamos internamente para ser sostenibles?

1.- PENSAR EN LAS PERSONAS. Sí, tal cual suena. Parece una obviedad, pero la frase «para la empresa no somos más que números» se sigue escuchando con demasiada frecuencia. Vivimos en un país donde la mentalidad de muchos empresarios pasa por crecer en patrimonio personal en lugar de crecer en patrimonio empresarial, lo que redunda directa e inexorablemente en el trato precario del empleado. El éxito de una empresa, el éxito real, pasa por la felicidad del empleado, por la motivación del profesional, por el ambiente de los equipos. Volver a tratar a las personas como siempre se han merecido es un reto ineludible si queremos prosperar.

2.- ABONARSE A LO DIGITAL. Ya volvemos con la palabrita: digital. Pues claro que sí, ¿por qué tanto miedo a lo digital? ¿No somos conscientes que vivimos en un mundo digital? ¿Es posible que siga habiendo tantos empresarios que desoyen la llamada de la naturaleza induciéndoles a adaptarse a los nuevos entornos digitales de tratamiento social? ¿Es posible que haya tanto «listo» en el tejido empresarial que se esté jugando su empresa y los puestos de trabajo de sus empleados por pensar que él no necesita ser digital? Cuidado con el ego, hemos dicho antes que hay que erradicarlo de la empresa. Lo digital es uno de esos factores ambientales evolutivos e independientes que marcan el destino de nuestras empresas.

3.- SER SOCIAL DE VERDAD. Hace años que se puso de moda el networking y en seguida, una vorágine de empresarios y profesionales se tiraron de cabeza asistiendo, muchos de ellos, a dos, tres o más grupos diferentes. ¿Qué horizonte tenían? Uno doble y muy claro, conseguir clientes y desayunar o almorzar. Con independencia de la opinión que yo tenga sobre los grupos de networking, lo importante es entender por qué estos empresarios comparten plenamente un ejercicio social físico y desprecian el mismo modelo en digital, obviando sobre todo que los procesos sociales digitales de una empresa superan exponencialmente en resultados a los físicos. Es para hacérselo mirar y rápido.

4.- ENTENDER LOS ENTORNOS COLABORATIVOS. Colaborar es una palabra que no gusta nada a muchos empresarios, de ahí el arisco carácter asociacionista que sufre nuestro país. El empresario vuelve a tirar de ego cuando se le propone una colaboración, sobre todo si es con empresas de su mismo sector. El miedo que sus competidores sepan de él vive arraigado desde hace décadas y es una cuestión de desconfianza, pero no en los demás sino en las posibilidades de uno mismo. La empresa poderosa en su producto y estrategias respeta a sus competidores, no les teme. En momentos como los actuales, la colaboración es la base de muchos de los nuevos procesos de negocio.    

5.- CONVERTIRTE EN UN REFERENTE DEL SECTOR. ¿Y por qué no? ¿Temes ir por delante de todos porque el primero siempre es odiado por el resto? ¿No es más triste pertenecer al pelotón que te persigue y que reniega de ti por el simple de echo de no poder alcanzarte? No tengas miedo. Prepárate, fórmate, diferénciate y aporta valor. Conviértete en un referente de tu sector, no temas a ser copiado porque ello será señal de tu éxito. Haz que tus profesionales sean excelentes, que tu imagen global de empresa sea un referente de visibilidad empresarial y que tus clientes deseen, siempre desde la vertiente emocional, elegirte por delante del resto.

Empieza un año cargado de momentos creativos y productivos para tu empresa. Conviértete en un explorador del ecosistema, anticipa las tormentas y sé el primer en llegar cuando salga el sol. Sé capaz de detectar a los depredadores y de aprovechar los espacios de crecimiento del entorno. Muéstrate tal cual eres y haz que hablen de ti, aunque sea bien, como decía el gran Salvador Dalí.

Aquí te dejo 8 puntos para que diseñes tu guía de cambio para este 2017. Haz que éste sea el primer año de tu nueva posición en el ecosistema empresarial.

Guillermo Llofriu

Inquieto cultivador de las emociones como medio de vida en el plano personal y profesional. Amante y usuario de la creatividad como sustrato de crecimiento. Defensor del pensar por ser la mejor forma de entender lo que queremos decir. Apasionado del pádel, del dibujo y de la escritura. Propenso a las personas, diseñador de conversaciones inteligentes y enamorado e incondicional admirador de su hijo.