Aviles, pesadilla del comercio, infierno de la creatividad

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En otros lugares, como Francia, cuidan con atención y hasta con mimo en ocasiones de su capital creativo, pero claro, aquí se hacen las cosas de otra manera. A la cultura se la subvenciona como quien da limosna, casi por pura soberbia, con aires de superioridad y sin ningún respeto verdadero por aquello que se subvenciona. Como dándole una chuchería a un niño revoltoso para que se esté callado un rato. Después se le maldice por haber recibido la subvención. Más valdría que en lugar de prestar ayuda económica se valoraran todas las aportaciones de las industrias creativas en el conjunto de la sociedad.

Avilés, una población de gran potencial que se empeña en no desarrollar, con un tejido comercial inestable, empecinado en mantener un perfil bajo, limitándose a abrir y cerrar cada día su establecimiento, de forma anodina, pasando desapercibido y esperando clientes sentados sobre su propia inseguridad y complejo de inferioridad. En otras poblaciones, y no lejanas, no dudan en aprovechar cualquier ocasión para tratar de crecer y propagar su marca a los cuatro vientos. Aquí eso parece una herejía, y las oportunidades pasan una y otra vez sin ser aprovechadas, enclaustrándose en gastadas fórmulas, con miedo a nuevas ideas que les saquen del atasco en el que viven. Un continuo bucle, eterno y tóxico.

Echas una mirada fuera, y ves una enorme cantidad de cosas nuevas que se están haciendo. Barcelona, Valencia, Buenos Aires, Tokio, New York, Gijón. Ves también en esos lugares, cercanos y lejanos, la entusiasta acogida y participación por parte del público y te hace sonreír. Echas una mirada aquí, y excepto por unas pocas cosas que promueven algunas personas de mente inquieta, no hay casi nada, da ganas de echarse a llorar. Sólo los músicos logran una reacción y con esfuerzo. El resto de actividades no calan en la población, una población que se limita a encogerse de hombros y decir “En Avilés no hay nada”, pero lo que realmente quieren decir es que les importa todo una mierda, el único estímulo en su vida es un vino y un pincho. No importa que alguien les lance nuevos conceptos, o que estos sean atractivos o productivos, nada de eso importa si se está instalado en fórmulas caducas y enfermas. Avilés necesita vertebrar nuevos tipos de industrias, y lo necesita con urgencia, quiera reconocerlo o no.

Si, el empleo en Avilés está precarizado, pero en parte es por lo masificado. Comercial, hostelería, geriatría, estética, muy bien, son buenas profesiones, pero nos estamos agarrando a lo más conocido y estamos desechando otras cosas. Nuevas y no tan nuevas profesiones demandan su espacio en todas partes, incluso aquí, si, que pueden aligerar el fatal peso del desempleo. No hacerlo es esprintar en una carrera suicida. Cine, literatura, software, publicidad, por poner algunos casos, son sectores de gran potencial incluso en una población como ésta, aquí hay talentos que estamos dejando marchar ( ¿Para que tenemos si no una escuela de arte, sólo para nutrir a otras poblaciones?)

Empeñarse y perpetuarse en viejas costumbres nos va a conducir a conocer un Avilés que no nos va a gustar nada mirar, mucho menos cuando nos devuelva la mirada. La industria siderúrgica sigue creando empleos pero ya no es el superhéroe salvador de Avilés que fue hace décadas. Para creer en el futuro hay que crearlo, y para eso no podemos anclarnos en historias pasadas, dejarse llevar por la inercia es muy cómodo, es tentador, pero también es muy peligroso.

Un pequeño ejemplo: Con una industria publicitaria local, al mismo volumen que ahora, pero más dinámica y no centrada casi exclusivamente en el diseño visual como hasta ahora, podría conseguirse dar movimiento a otros sectores, y un incremento de la actividad y crecimiento local. Mirad los profesionales cualificados que salen de la escuela de arte e imaginad que por poner sobre la mesa un ejemplo más concreto, se ocupan, contratados directamente, en la cartelería de eventos y otros asuntos del ayuntamiento de Avilés, dejando así de recurrir a subastas y concursos, y otras fuentes externas y a menudo lejanas con decepcionantes resultados. Mayor eficacia local, y unos puestos de trabajo logrados. Con la cantidad de iniciativas a un coste factible que se pueden llevar a a cabo y la cantidad de instalaciones que ya existen para esos fines, es de verdaderos dementes que a día de hoy no se esté llevando a cabo ninguna iniciativa para implementar la actividad de las industrias creativas, que crean alrededor de 30 millones de empleos en todo el mundo y suponen el 3% del PIB mundial.

Repito, cual estribillo de una canción. Dejar pasar los días esperando que vengan en barco a salvar la economía local es una absoluta idiotez. Avilés necesita con urgencia que se creen y desarrollen nuevas vías, materializar y echar a andar nuevas ideas que sirvan a todos, que incrementen la riqueza y que incluso creen nuevos empleos. Eso no se puede lograr tal y como se está haciendo hasta ahora. Para eso todos tenemos que mojarnos, gobierno municipal, partidos políticos, hosteleros, comerciantes, y profesionales independientes, al menos tomarse el trabajo de cambiar de mentalidad y tomar conciencia de la importancia de las profesiones creativas, esas que muchos no creen que sean un trabajo de verdad, pero que tienen bastante más relevancia que otras profesiones comunmente más valoradas. Mucha gente tiene una imagen general muy distorsionada de las personas creativas, creen que se pasan el día tirados en un sofá, sin autodisciplina alguna. Gran error de percepción que la misma historia contradice si tenemos en cuenta el nacimiento y expansión de los estudios de Hollywood, las empresas de Sillicon Valley, las grandes editoras de comic como lo fue aquí Bruguera en el pasado, o en la actualidad Marvel y DC, o la agencia de publicidad BBDO con sucursales en todo el mundo. La capacidad de trabajo y concentración, así como la autodisciplina, y la voluntad de alcanzar y rebasar objetivos de los profesionales creativos no tiene parangón, superando a los de otros sectores.

Todos los ciudadanos de a pie tenemos que dar el salto mental evolutivo y ponernos en marcha, para que Avilés no se convierta en un Titanic en pleno hundimiento, con todos nosotros a bordo, y pueda desarrollar y aprovechar su enorme potencial para avanzar.

Javier García
Javier García

Operario de la letra, redactor y narrador con debilidad por la comunicación y la publicidad que explora, cual curioso astronauta, habiendo revoloteado en el cómic, la radio y en medios escritos, orbitando en la publicidad para el pequeño comercio, a la vez que en otras escrituras más líricas. Sígueme como @xabelg