Diseñar para las emociones

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Para empezar, ¿qué son las emociones? ¿sabemos reconocerlas, o las estamos confundiendo con los sentimientos? Acá se los dejo…

Las emociones son reacciones psicofisiológicas que nos permiten adaptarnos a ciertos estímulos cuando se perciben, concretamente en el campo del diseño: objetos, mensajes y/o lugares. Ahora bien, los sentimientos aparecen después, son el resultado de nuestras emociones y esa es la principal diferencia… digamos que los sentimientos pasan por un proceso mucho más consciente y analizado. Es decir, el sentimiento es conceptualizado por las emociones para reconocer nuestros estados de ánimo.

Entendida esa diferencia, sabemos que las emociones básicas son cuatro: alegría, ira, tristeza y miedo. Y sí, surgen de nuestro cerebro límbico. Ahora trasladado todo esto al campo del diseño, al momento de configurar nuestra pieza (no importa cual) tenemos que tener en cuenta dentro de nuestro proceso creativo, que el cerebro arma pensamientos, conceptuliza sentimientos y percepciones para que lleguen en el momento oportuno. Ni un segundo antes.

Veamos esto más aterrizado…

La idea de “crear emociones oportunamente”, se utiliza a diario por las grandes marcas para construir su publicidad, y está en los mensajes que proyectamos. Todo tiene un punto de partida: las decisiones en general, las cotidianas y no cotidianas, se toman en base a emociones. Y ojo aquí, emociones no sentimientos, ya mencioné que estos aparecen después. No es que el público se vea condicionado o supeditado a investigar sobre los objetos o sobre la marca para decidirse por alguno(a), al contrario, al final seleccionan el que más les “atrae” y van con ellos, en otras palabras, escogen la marca u objeto que les emocionó más… aquella que le trajo recuerdos o alguna experiencia significativa para ellos. Y justo ese es el objetivo cuando se diseña para las emociones: crear empatía.

Pero eso no es todo, hay algo más! Según estudios de la profesora Lisa Feldman Barret de la Universidad de Boston, el epicentro del “vaticinio” o capacidad de conjetura, está en el tejido límbico. Esto significa que las emociones nos permiten hacer suposiciones frente a determinada situación o problemática, sabemos cómo reaccionar, qué hacer, e incluso qué va a pasar, porque ya lo experimentamos. Así que, diseñar para las emociones, es nuestra estrategia más certera, y en la que podemos confiar más para visualizar la reacción de nuestra audiencia. Es mucho más trascendente el impacto de nuestros menajes u objetos… si el foco son las emociones de nuestro target.

Me despido, soy Erika, Ustedes ¿qué opinan?

¡¡Hasta la próxima!!

Imagen cortesía Shutterstock

Erika Valenzuela
Erika Valenzuela

Originaria del DF pero radicada en Ciudad Juárez, es diseñadora gráfica, en el 2008 comienza la maestría en Diseño Holístico donde se adentra a investigar, publicando sobre temas como tecnología, diseño y entorno social. Dede entonces continúa escribiendo, emprende proyectos de diseño y ha dado conferencias. Este año ha publicado en la revista Código en sus versiones impresa y electrónica, es colaboradora también del blog GraphicLust y es editora en FOROALFA. @dgraphicstyle.