Querido Canelo:

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No tengo tu mail personal ni tengo el gusto de conocerte, pero, aprovechando esta época donde un escrito en este medio podría llegarte por la cantidad de veces que se comparte, aprovecho para escribirte estas líneas deseando precisamente eso: que lo leas.

Primero, debo decirte que admiro tu entrega al deporte y tu disciplina extrema para convertirte en un referente del box en México a tan corta edad.

Segundo, te escribo esto porque por todos lados vi las fotos que salieron hace unos días de cuando llegaste a una plaza allá en Zapopan en tu camioneta Mercedes de las que solo hay 200 en el mundo y que cuesta solo 8.8 millones de pesos.

No te critico, creo que está bien que, si ganaste en tu última pelea 375 millones de pesos, es deseable que te des un gustito porque además, te los ganaste literalmente a chingadazos (pocos, pero chingadazos al fin).

Mi consejo ( y ya sé que yo no soy nadie para decirte nada) es que ya no te compres otro. Ni otro Ferrari, ni otro Lamborghini , ni otro Bentley ni otra casa en San Diego, ni más ropa. De verdad ya no las necesitas. Ya tienes suficientes coches y suficientes casas.

Mira, me gustaría dejarte información por aquí solo para que la analizaras un momento. Te juro que no te juzgo, solo quiero ponerla en tu cabeza y después tratar de hacer un punto y quizás convencerte de algo.

Por ejemplo, una casa de 70 m2 allá en los tréboles en Zapopan, anda como en 400,000 mil pesos. Dos recámaras, un baño completo y espacio para un coche. Con 8.8 millones de pesos, se hubieran podido comprar 22 casitas. Ya no te digo en Santa Ana Tepetitlán, donde las casas, si se les pueden llamar así, son endebles construcciones de lámina y cartón. Claro que ahí también hay casas de ladrillo, adobe y arcilla. Las ventanas están cubiertas con plásticos, telas y cartones en vez de cristales y tienen lonas en lugar de techos. Llantas incrustadas en la tierra de las calles, (porque todavía no pavientan) para alejar a los perros.  En muchas de esas casas tienen una cama donde pueden dormir hasta siete personas. La pestilencia de aguas negras, basura, caca de perros y pañales sucios de niños inunda el lugar. Obviamente, no hay agua potable ni alcantarillado. Y mucho menos alumbrado público.

La verdad no sé cuánto puede costar una casa ahí, pero me imagino que 100 mil pesos es mucho.

Ojo, no quiero que regales tu fortuna ni que te conviertas en el Robin hood mexa, ni que compres casas por doquier. Al punto que quiero llegar es:

Hoy muchos jóvenes y niños te admiran por tus logros y quieren ser como tú. Pa’ tener un chingo de lana.

Pero ¿sabes también que hace unos años se hicieron estudios serios en donde el resultado arrojaba que también los niños y los jóvenes aspiran hoy a ser narcotraficantes? ¿y políticos?

Cuando le preguntaron a un grupo de niñitos tarahumaras sus deseos a futuro dijeron que querían ser narcos por toda la lana que ganaban y todo el poder que tenían.

Y hace poco un grupo de jovenes de la ciudad de México también manifestó su deseo de incursionar en la política por tipejos como Duarte, Yárrington y demás gobernantes que saquearon a sus estados.

Mi idea pueril es que esto se puede cambiar. Y los agentes de cambio pueden ser personas como tú. Personas que ganan mucho dinero y que en vez de malgastarlo, hacen una fundación para sacar a niños de la calle, o salvar a niños de las drogas, o curar a niños con cáncer o lo que tu quieras.

Sí. Sé que eres socio de una fundación de equinoterapia infantil, pero la verdad no creo que sea suficiente. Figuras como tú deberían hacer la diferencia. Deberían sentar un precedente. Deberían ser el ejemplo a seguir.

¿No te encantaría que a partir de ti los jovenes quisieran ya no ser narcos o políticos porque pueden robar, matar y salirse con la suya sin ningún pedo y en cambio querer ser como el Canelo, porque además de ser un campeón en el box, ayuda a los niños con sus fundaciones y su lana y hace de México un mejor país?

Quédate con 150 millones de pesos de tu pelea con Julio César. Ya con eso tienes para vivir bien toda tu vida y la de tu familia y tus hijos cuando los tengas (te lo juro). Los otros doscientos veintitantos millones sobrantes inviértelos, sí in-viér-te-los en volverte inmortal. En convertirte en leyenda. En abrir el camino que este país necesita para que los chavos tengan un poquito de esperanza. Que vean que el deporte los puede salvar, que vean que los buenos somos más y que se puede triunfar y ayudar a los demás sin lastimar a nadie ni robarle a nadie.

¿Sabías que aproximadamente 45 millones de mexicanos viven con menos de 400 pesos al día? ¿sabes cuánto gana un policía? ¿un maestro? ¿una enfermera? Todo el dinero que ganaste y que vas a seguir ganando pueden hacer una gran diferencia en todas esas personas.

Ya sé. Soy un romántico y quizás hasta inocente. Y como dije: no tengo derecho alguno de pedirte nada de esto. No soy nadie.

Te preguntarás bueno ¿Y este cabrón ayuda? Pues ayudo en lo que puedo. Pero si yo me peleo lo único que gano son un par de dientes menos, no levantarme de mi cama en una semana y un video en youtube donde me están poniendo mis chingazos.

¿No estaría increíble que dieras ese paso gigante y que más estrellas del deporte te siguieran? ¿o empresarios? ¿o artistas?

Tienes 26 años. Te falta mucha vida por vivir y muchas peleas pon ganar. Una pelea que podría hacerte leyenda es la de ti contra ti mismo.

Ganas tú y de paso todo un país.

Digo yo.

Buen jueves mi querido Canelo.

Luis Elizalde
Luis Elizalde

Executive V.P. Chief Creative Officer. Saatchi & Saatchi México. Sígueme en @luisfelizalde