El extraterrestre que no era bienvenido en Canadá

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Publicidad y Análisis del Discurso. Son muchas las estrellas de cine que remiten a la industria de Hollywood, reconocidas en todo el mundo y que han atravesado fronteras con sus historias. Una de las más famosas llegó del espacio para quedarse por mucho tiempo y no respeta fronteras, el famoso “alien” o extraterrestre.

En este contexto, la agrupación “Friends of Canadian Films” que reúne a escritores, directores, productores, músicos y entusiastas del cine busca dar mayor exposición al cine nacional, con el objetivo de atraer más público a las producciones canadienses. Con este fin se presentó este año “Nave espacial en la frontera”[1], creada por Brad, Montreal, en la categoría Interés Público. En el comercial se representa mediante el humor como estrategia, la omnipresencia del cine americano y se exhorta al público a elegir las producciones nacionales.

El problema del que se parte es: “En Canadá, el 90% de la taquilla corresponde a películas americanas”, el planteo claro del argumento aporta legibilidad al resto de la pieza que se enmarca en un contexto humorístico. En el marco de un escenario natural, se encuentra el protagonista cortando madera cuando irrumpe un elemento fuera de contexto: el tentáculo de un extraterrestre que le quita una de las maderas. Se podría considerar que el “alien” representa por antonomasia cualquier entidad singular representa genuinamente el propio género o la propia especie– a todo el mundo de ficción recreado durante años por Hollywood alrededor de la figura del extraterrestre invasor y depredador. La estrategia de captación funciona en cuanto se persuade mediante la alusión y la parodia a un género explotado por el cine americano, la invasión extraterrestre. La figura del alien encarnaría los valores atribuidos al cine americano, es invasivo, no respeta límites y es depredador.

El humor como estrategia en una situación comunicativa donde subyace una crítica hacia las elecciones de la audiencia a la hora de ir al cine, es eficiente en cuanto el objeto parodiado es ajeno al público interpelado. El extraterrestre genera, en oposición a lo esperado, empatía en cuanto parece que quisiera ser adoptado por la familia a la que no quiere abandonar. Se produce una transformación de depredador a casi una mascota. La banda musical remite al clásico western americano, cuando el protagonista llega a la frontera y el compungido alien salta el alambrado y se encuentra con los representantes de la ley americana armados y disparando a todo lo que se mueve en sus tierras. Afortunadamente en esta historia, el alien parece que se salva.

El enunciador afirma al final: “A veces es agradable ver nuestras propias películas”, cumple con la función persuasiva de la pieza. En la misma se enfatiza claramente el tipo de producciones cinematográficas sobre las que recae la crítica, se podría plantear como cuestionamiento futuro la eficacia comunicativa de mostrar la contrapropuesta, es decir, qué ofrece como alternativa el cine canadiense.

El alien como símbolo de un género no es fácil de combatir y el desafío creativo está en suelo canadiense, según esta historia.

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Ana Inés Mahon Clarke
Ana Inés Mahon Clarke

Publicista y Analista del Discurso. Trabaja en el mercado publicitario argentino desde hace más de veinte años, durante doce años en agencias de publicidad y marketing directo y desde el año 2004 como analista de la comunicación en la consultora Estudio Adlogo, especializada en Análisis y Estrategia en Comunicación.