La avaricia de las palabras: lenguaje en la cultura digital

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“El lenguaje de hoy no es peor que el de ayer. Es más práctico. Como el mundo en que vivimos”. Noam Chomsky

Las innovaciones tecnológicas nos han introducido inevitablemente en una cultura digital, dicha cultura es aquella que nace teniendo a las tecnologías como eje central de su funcionamiento y que está formada por “un conjunto de valores, prácticas y expectativas acerca de la manera en que las personas se comportan e interactúan en la sociedad red” (Deuze, 2006).

A la par de dichas innovaciones, también ha ido evolucionando la forma en que nos comunicamos. A través de los años y alrededor del mundo han existido, viven y están naciendo otras maneras de comunicación. Por ejemplo, el lenguaje utilizado en la red se caracteriza sobre todo por el uso de símbolos y abreviaturas, dicho lenguaje se refleja más en las generaciones jóvenes del siglo XXI.

Otras características son: la “indiferencia” por cumplir las normas de ortografía, también, el esfuerzo por escribir que es generalmente el menor. Los más jóvenes buscan velocidad en las operaciones de las tecnologías, quieren hacer todo de una manera rápida y con el menor desgaste de energía posible, y ¿quién no?

Por una parte, el uso de imágenes, videos y links, hace que los contenidos y textos a través de las pantallas sean más gráficos y llamativos, en Internet eso es crucial, pues se tienen pocos segundos para atraer la atención del usuario, por lo que un texto cansado y sin pausas gráficas, podría resultar insatisfactorio para las generaciones de nativos digitales y millennials, por ello coexisten tales contenidos multimedia.

Por otro lado, el uso de dichas herramientas y la manía de comprimir los textos, párrafos y palabras, cada vez más, como si tuviéramos que pagar por cada letra que utilizamos, está creando también una conformidad que se lleva a escenarios impresos, escribir abreviado y sin preocuparse por la ortografía, independientemente si se trata o no de un texto académico, científico o la lista de pendientes del quehacer.

Así pues, las generaciones más jóvenes (sobre todo los niños) están creciendo en un mundo donde las pantallas son las ventanas a la vida diaria, y sin remedio, en esta cultura digital está tomando cada vez más fuerza una forma de comunicación muy específica, innata a los niños, mismos que llegarán a ser los líderes del mundo futuro, entonces… ¿qué será del español en algunos años?

Pareciera que le estamos haciendo honor a tan peculiares e inesperadas palabras que expresó Gabriel García Márquez en un Congreso Internacional de la Lengua Española, con las cuales, por cierto, creó mucha polémica entre gramáticos y expertos de todo el mundo:

“Son pruebas al canto de la inteligencia de una lengua que desde hace tiempo no cabe en su pellejo. Pero nuestra contribución no debería ser la de meterla en cintura, sino al contrario, liberarla de sus fierros normativos para que entre en el siglo venturo como Pedro por su casa. En ese sentido me atrevería a sugerir ante esta sabia audiencia que simplifiquemos la gramática antes de que la gramática termine por simplificarnos a nosotros”.

Sin duda, debemos estar en constante cambio para sobrevivir, es necesario adecuarnos al contexto actual y sus exigencias, pero al modificar nuestra forma de pensar y de transmitir nuestras ideas a través de un lenguaje determinado, para ajustarnos a los caprichos de la cultura digital, pareciera entonces que nosotros estamos siendo simplificados por la tecnología.

REFERENCIAS:

Ricaurte, P. (2016). Cultura digital. Red de humanidades digitales. Recuperado de: http://humanidadesdigitales.net/blog/2016/08/13/cultura-digital/

Mundolatino.org (s.f.) Simplificar la ortografía. Recuperado de: http://www.mundolatino.org/cultura/garciamarquez/ggm6.htm

Sociedad (2007). El impacto de la tecnología en el lenguaje. Espectador.com. Recuperado de: http://www.espectador.com/sociedad/92839/el-impacto-de-la-tecnologia-en-el-lenguaje

AUTOR

Nayeli Casillas

Comunicóloga, con una pasión en particular por la investigación en materia de Educomunicacion. Observadora, analítica y crítica. Creyente del poder de la información. Reconozco en la escritura un medio para la comunicación y la libertad. Mi escenario ideal se compone de un atardecer, un libro y una taza grande de café.

Colaborador invitado
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