Lo que comunicas con tus gestos

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La comunicación no verbal gana mucho protagonismo como compañera ideal de las palabras. En tu vida cotidiana, tú envías constantemente mensajes no verbales a otras personas, con muecas, gestos de las manos, miradas o sonrisas, que pueden ser mucho más importantes de lo que crees.

Remitiéndonos a una definición más académica, la comunicación no verbal es la que tiene lugar a través de canales distintos al lenguaje hablado y escrito. Los significados de las expresiones del rostro, los ademanes y las posturas son parte de este tipo de comunicación, así como las miradas, el contacto físico y el uso de símbolos.

Según el Doctor Albert Mehrabian, de la Universidad de Columbia, la comunicación no verbal tiene más influencia que las palabras en la transmisión del agrado o desagrado hacia las personas.

La comunicación verbal (aquello que expresamos mediante las palabras) tiene una influencia de solo el 7%; mientras que a la comunicación no verbal le corresponde el restante 93%, distribuido entre gestualidad (55%) y paralingüística (38%), por ejemplo, el tono de tu voz.

Para ser más claros, y conocer la comunicación no verbal con mayor profundidad, la dividiremos en cuatro canales: Cara (ceño, sonrisa, mueca), Ojos (dirección de la mirada, alteraciones de la pupila), Cuerpo (postura, posición brazos y piernas, distanciamiento) y Voz (tono, ritmo).

  • El sistema kinésico y la importancia del movimiento

Blaise Pascal, en una de sus célebres frases, decía que “nuestra naturaleza está en movimiento”. Seguramente con esas palabras, el filósofo francés nunca imaginó que todos nuestros movimientos, hasta el aparentemente insignificante parpadeo, serían estudiados por una ciencia que aparecería mucho después de su muerte: la comunicación no verbal.

El sistema kinésico, que deriva de la palabra griega kinesis que significa movimiento, es justamente el que estudia el movimiento humano desde el punto de vista de sus significados.

Al analizar filmaciones de conversaciones cotidianas, el antropólogo norteamericano Ray Birdwhistell, pionero en la comunicación no verbal, descubrió que el movimiento del cuerpo puede ser desglosado en dos unidades. Por un lado, el kine, que incluye los movimientos menores y se encuentran en el límite de la posibilidad de percepción, como un parpadeo y los gestos. Y por otro lado, los kinemas, que son aquellos movimientos mayores que adquieren significado de acuerdo a la secuencia y el contexto en que se realizan, la postura.

Así, se determina que dentro del sistema kinésico se destacan los gestos y las posturas. La conducta gestual comprende los movimientos fugaces de las expresiones de la cara, las manos, los brazos, las piernas, el tronco, la cabeza y el cuerpo, todo en su conjunto. En cambio, las posturas son comportamientos no verbales más estables, en los que algunas partes o el total del cuerpo adoptan una posición, como puede ser estar de pie de una manera determinada, sentarse y hasta la forma de caminar.

  • Aprende a leer algunos gestos

Si bien los gestos no pueden interpretarse por separado para no caer en conclusiones que pudiesen ser erróneas, muchos de ellos son tan evidentes y obvios que es posible decodificarlos directamente:

  • Cuando la mano tapa la boca, es señal de mentira.
  • Tocarse la nariz de múltiples formas, como así también frotarse los ojos, puede indicar que se está contando algo falso.
  • Otros gestos que denotan mentira, o al menos que no se está siendo sincero, son: rascarse el cuello, tirarse del cuello de la camisa, apretar los dientes, reírse con la boca muy cerrada y los dientes apretados, etc.
  • Morderse las uñas, chasquear los dedos o repicar con ellos sobre la mesa son muestras de inseguridad y de nerviosismo.
  • Apoyar la barbilla sobre la mano significa aburrimiento. Pero apoyar la mano con un dedo sobre la sien denota interés por el tema que se está tratando.
  • También colocar un dedo sobre la mejilla denota un alto interés por el tema.
  • Acariciarse la barbilla, o apoyar el pulgar e índice en la barbilla, denota pensamiento, evaluación de la situación o toma de decisiones.
  • Frotarse la cabeza o darse palmadas en ella denota enojo, enfado y a veces un simple olvido.
  • El cruce de piernas, al igual que el de brazos, denota una actitud defensiva o de desconfianza. Si además los brazos sujetan la pierna, significa una actitud cerrada, de terquedad, de inmovilismo.
  • Una persona fumadora también envía señales a sus interlocutores. Cuando echa el humo hacia arriba, está demostrando un alto grado de seguridad y una actitud positiva. Cuando lo echa al frente, muestra una actitud de entendimiento, de acuerdo con su interlocutor. Y cuando lo echa hacia abajo, su actitud es negativa, de rechazo.

La postura comunica la intensidad de la emoción y aporta datos sobre cómo se siente el receptor. Por ejemplo, adelantar el torso puede indicar receptividad o desafío y cruzar los brazos señala mala predisposición. Dentro de esta categoría, también entra la manipulación de objetos, como lápices, papeles, vasos o anillos, los cuales proyectan el estado emocional. Por ejemplo, si tú te acaricias la corbata al hablar con un integrante de tu auditorio cuando estás en público o en una reunión, eso puede indicar que te atrae; mientras que jugar con el anillo puede leerse como una respuesta ante un estímulo similar.

Daniel Colombo

Coach especializado en alta gerencia y profesionales; escritor y comunicador profesional www.danielcolombo.com www.facebook.com/DanielColomboComunidad Twitter @danielcolombopr Instagram: daniel.colombo YouTube.com http://www.youtube.com/c/DanielColomboComunidad Linkedin: https://ar.linkedin.com/in/danielcolombo