Leer para diseñar mejor

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Las alarmantes cifras que arroja el MOLEC (Módulo de lectura del INEGI) como el promedio por año que lee un mexicano, no es nada nuevo y mucho menos sorprende a nadie.  Pues en un país donde se eligen presidentes incapaces y se vive con shows de televisión baratos y vulgares, abunda la ignorancia preferida y la desculturización aceptada.

Las preguntas han sido muchas a lo largo de los años tratando de encontrar la respuesta a esta situación. Por lo cual, en mi investigación (no profesional) pude definir que la mayoría de los mexicanos que aseguran no ser partidarios de la lectura, cuya edad oscila entre los 20 y 30 años que ejercen una profesión, rehúyen a esta práctica por dos factores muy peculiares:

El primero es, según ellos, el aburrimiento que les ocasiona sentarse a leer en silencio un texto de literatura básico. El segundo motivo, es aún más extraño, pues aseguran, que están “traumados” por las lecturas que los obligaron a leer estando en la educación básica.

A decir verdad, este segundo punto pinta a tener más sentido si consideramos que niños de entre 10 y 14 años no están preparados para entender los contextos de los libros que se les imponen.

Entre los títulos más odiados por adultos jóvenes, se encuentran nombres como: El Mio Cid, El Principito, Don Quijote, Juventud en éxtasis y otros muchos que se suman a la lista. Por tanto, la respuesta obvia a este deber impuesto y supeditado a una calificación, es el repudio y el alejamiento de la práctica. Logrando así, todo lo contrario al objetivo principal de la tarea.

Sin embargo, existe también el otro lado de la moneda. Ésta, afianza la teoría de que aquellas personas que dedican tiempo a leer, tienden a mostrar una visión más amplia de la vida, un vocabulario extenso y los convierte, por añadidura, en mejores profesionales.

Es decir, al leer cualquier tipo de texto, la mente se enfoca en acciones específicas, la concentración y la imaginación fluyen, se desarrollan de forma rápida e intuitiva posibles escenarios de acción, se generan soluciones atinadas y se logra desenmarañar conflictos propuestos por los relatos.

Por lo tanto, cuando se es un lector asiduo, se ejercita al cerebro, el cual, es el músculo que nos convierte en profesionales dispuestos a actuar asertivamente en momentos de estrés. Además, sin duda alguna, es el que resuelve los “ligeros cambios” que solicita el cliente a última hora el viernes por la tarde.

Para un diseñador, es entonces, totalmente imprescindible llenar su mente de historias variadas con personajes imposibles, relatos de amor platónico, biografías de individuos sobresalientes, textos que aborden temas de diseño, historia universal, noticias y blogs que versen de tópicos opuestos absolutamente al diseño. Pero, ¿por qué?

La respuesta es más básica de lo que cualquiera podría imaginar. Al leer, un diseñador ejercita sus habilidades de comunicación verbal, su léxico se nutre y a su vez,  tales acciones repercuten directamente en cómo se redacta un mensaje persuasivo y cómo se potencian las conductas de los clientes y subalternos al saber elegir las palabras correctas.  Además ayuda a pensar mejor, pues los diseñadores pueden priorizar los tópicos que tienen mayor relevancia y actuar de manera lógica.

El hábito de leer también potencializa en los creativos la habilidad de analizar los temas con una perspectiva amplia, muestra aspectos esenciales de la naturaleza humana  y mejora las habilidades sociales.

Por último, el leer ayuda a relajar el cuerpo y la mente, disminuyendo drásticamente los latidos del corazón y llevando al mínimo la ansiedad y el estrés ocasionado por las largas horas sentados frente al computador.

Sin duda leer es uno de las obligaciones de todas las personas, sin importar su profesión, pero para los diseñadores se vuelve un “must do” que no se puede dejar del lado en un mundo donde el que está más preparado es el que prevalece y el que consigue al mejor cliente.

AUTOR

Tita Cabrera

Creativa, divertida y apasionada son las palabras que me definen como persona y profesional. Soy ingeniera aunque nadie me lo crea –muchas veces yo tampoco-.
Fiel amante de la creatividad multicultural, el café tibio, los perros y los viajes low cost. Quiero romper al mundo y que él me rompa a mí.
www.titacabrera.com  FB/IG /BH: holatitacabrera

Colaborador invitado
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