La tecnología,  ¿y qué pasó con la vida?

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La generación de nuestros padres no tuvo tanta tecnología como ahora, bueno en realidad no tuvo nada, ellos pudieron disfrutar de primera mano los televisores blanco y negro, luego a color, la poca comunicación debido a la no existencia de los teléfonos celulares, del aire libre, las plazas y parques, porque jugar e interactuar con el mundo y otras personas era la única forma de diversión.

De un tiempo para acá, cómo quien dice la “nueva generación”, los jóvenes de ahora, los “millennials” o cómo quieran llamarlos nacieron de y con la tecnología, esa tecnología que no te deja descansar porque se actualiza cada segundo, que viene acompañada de una cantidad tal vez absurda de Redes Sociales, dónde debes crear un perfil para cada una, tener un contenido y una estrategia específica para prosperar.

Twitter es para los intelectuales o pensadores, Facebook es más familiar, y Instagram es sin duda, dónde todos son felices.

Pero, ¿y qué paso con la vida? La vida que no necesita de estrategias de marketing, ni requiere de horas específicas para publicar una foto y generar likes, la vida que tiene los momentos de ejemplo perfecto para ese famoso “engagement”, la vida que demuestra a las personas cómo el mejor “Neuroworking”. Creo que esa pregunta es necesaria hacérnosla cada uno, y tratar de encontrar una respuesta.

Un artículo publicado en La Gaceta de Argentina, con el título de La tecnología cambió la comunicación familiar” explica como la tecnología transformo totalmente la dinámica familiar, y la típica comunicación humana.
Daniel Zalazar Romero, especialista en psicología de masas, comunicó que “La influencia de la tecnología en la dinámica familiar es notable: afecta las relaciones con los hijos y resto de los miembros”, Zalazar también deja saber que los artefactos digitales son instrumentos que no hacen más que resaltar los valores familiares tanto de forma negativa como positiva, “Si hay un buen nivel de comunicación, la tecnología es positiva. En cambio, si las relaciones son malas, la tecnología  puede distanciar a los integrantes de la familia, porque suele favorecer el aislamiento y el individualismo”, expone el psicólogo.

También, Thomas S. Woodson quien es profesor auxiliar del Departamento de Tecnología y Sociedad de la Universidad de Stony Brook. Y es especialista en política y desarrollo internacional de la ciencia y la tecnología. Escribió para UNICEF un texto llamado: “La distribución de la tecnología y su impacto en la niñez”, que habla básicamente sobre como realmente se distribuye la tecnología y el verdadero impacto que puede generar en los niños.

“Dependiendo de las características de la tecnología y de cómo se use, y de cómo se distribuya la riqueza y otros beneficios que genera, la tecnología puede ayudar a reducir la desigualdad o puede empeorarla”.

“Diseñar tecnología para un contexto específico es aumentar la probabilidad de que la tecnología ayude a los destinatarios previstos”. Expresa, Thomas Woodson.

Así mismo, en un artículo publicado en tendencias21 sobre “El impacto de la tecnología en la sociedad” escrito por Juan R. Coca, explica que el cambio tecnológico también implica un cambio social. Cambio que se ha ido produciendo como transformaciones que son denominadas revoluciones. Un ejemplo, la Revolución Industrial, pero en referencia a la vida en sociedad con la tecnología, Coca y Valero comunicaron en un reciente artículo publicado en la revista Studies in Sociology of Science, que “La tecnología (la biotecnología en este caso) ha traído consigo, y sigue generando, inequidades entre las regiones del Norte y del Sur del globo”.

También, Juan Coca considera que “El desarrollo de la tecnología viene de la mano de un proceso de desequilibrio intrasocietario. Ello es debido a que las personas con mayor poder adquisitivo tiene más oportunidad de adquirir tecnología, la cual –además– genera una mayor enriquecimiento”.

Entonces, no digo que la tecnología sea negativa o mala, para nada, incluso gracias a ella hemos tenido avances positivos, hemos crecido como comunidad, y hemos desarrollado grandes habilidades, además, de seguir comunicados a pesar de la distancia, pero tampoco le doy el crédito de todo. Lo que si considero debe ser es lograr un equilibrio, cómo todo. Un balance para saber cuándo se debe estar grabando un video, y cuándo se debe estar viviendo en primera fila. Un punto medio para no dejar de vivir la vida, pero tampoco dejar de publicar la foto de ese bello atardecer que al final, solo te costó 3 o 4 segundos tomarla, y que puede alegrar a alguien más.

Los tiempos definitivamente cambiaron, y aunque muchos de nosotros vivimos esa época de jugar metras, carritos, estar en el parque, la plaza, o un simple juego de mesa, la mayoría de los jóvenes de ahora no tendrán esa experiencia, ¿qué toca? Reinventarnos, cambiar e innovar, mostrarles que aún se puede jugar a lo “simple” o ir de la mano con la tecnología para educarlos de la mejor manera posible.

Fuentes:

tendencias21.net
sowc2015.unicef.org
lagaceta.com.ar

AUTOR

Oliangel Escobar

Venezolana. Comunicadora Social. Colaboradora en Alternos LA y Blogger. Amante del arte en todas sus expresiones. Para seguir mi día a día en mi cuenta de instagram: @oliangelescobar y mi blog: www.oliangelescobar.blogspot.com 

Colaborador invitado
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