Las marcas que inspiran son las marcas más humanas

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La época en el que las marcas se dedicaban a vender productos ha quedado en el pasado. Se han quedado atrás los comerciales que nos invitaban a comprar un producto o el tener que ir a un establecimiento para obtener un servicio. Las marcas han tenido que evolucionar junto con la tecnología y con las nuevas generaciones; ahora ya no es suficiente tener un producto o servicio y comercializarlo, es necesario crear experiencias e ir un paso más para inspirar y motivar a los consumidores.

Estas marcas son las marcas humanas, aquellas que buscan estar más cerca de sus consumidores y logran lo que otras no hacen, cumplen sueños y piensan en sus clientes antes que en las ventas. Ser una marca humana es hablar con sinceridad y escuchar pacientemente cada buena y mala experiencia, con el único objetivo de mejorarlas. Es la que se preocupa por su entorno, por el medio ambiente y la sociedad en la que se encuentra para generar un cambio positivo. Utiliza las redes sociales para promocionarse, pero también para compartir las experiencias de los usuarios, para iniciar una conversación y para estar a un botón de tener una solución sin necesidad de esperar a que su llamada sea atendida.

Los consumidores actuales ya no se basan únicamente en la relación calidad-precio al momento de hacer la compra; utilizan las redes sociales y los buscadores para encontrar la mayor cantidad de información que puedan sobre la marca, el producto o servicio, comentarios, puntuaciones y recomendaciones de conocidos y extraños. Pasan horas navegando sólo para tomar la decisión más informada y darle un peso más importante al servicio y atención al cliente que a la funcionalidad del producto mismo. No por nada sitios como Yelp, Trip Advisor y Amazon se han convertido en los sitios para buscar las mejores recomendaciones de lugares para visitar, comer o encontrar las reseñas del último iPhone.

Las marcas humanas cuentan historias, enganchan a su audiencia para conectar con ellos a un nivel emocional, para hacerlos sentir parte de la marca, el principal portavoz y promotor. Estas marcas convierten a cualquier persona en su embajador y los hacen sentir empoderados de tal manera que no volteen a ver a otra marca al momento de tomar una decisión de compra y si lo hacen, logran hacer que regresen con estrategias para saber en qué han fallado y cómo pueden mejorar. Es una relación basada en comunicación, transparencia y fidelidad. Cuando pensamos en marcas humanas, nos vienen a la mente marcas como Apple, Google y Netflix entre muchas otras grandes que tienen grandes ingresos y por lo mismo grandes presupuestos; pero para ser una marca humana no es necesario tener más de 200 empleados, un ingreso anual de millones de dólares o un presupuesto de producción que podría alimentar a toda una familia por varios meses.

Para ser una marca humana se necesita corazón, buenas intenciones y sinceridad. Las pequeñas y medianas empresas pueden (y tienen una mejor oportunidad) ser marcas humanas porque lo pueden hacer desde su inicio, a diferencia de algunas grandes marcas que se han tenido que adaptar. Estos pequeños negocios pueden establecer desde un principio cómo quieren que se manejen las cosas dentro y fuera del negocio, marcar la pauta de comunicación y más importante motivar desde los empleados hasta los consumidores.

Dejemos de ser marcas que venden y convirtámonos en marcas que inspiran.

Mariana Baez Camargo
Mariana Baez Camargo

Mercadóloga de profesión y emprendedora por vocación. Fascinada con todo lo relacionado con nuevos negocios, creatividad e innovación. Fundadora de I.D.E.A Consultoría. Si lo sé, lo escribo y si no lo sé, lo leo. Twitter: @AnairAm_felisa Instagram: desmadreemprendedor.