¡Dejemos a los niños ser niños! Una reflexión sobre los ksi-meritos de Distroller

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La infancia es la etapa en la que los seres humanos nos encontramos vulnerables y abiertos a explorar el mundo. Tan solo recuerda tu niñez, tus primeros juguetes, tus primeras travesuras con amigos, tus raspones en las rodillas y codos que hoy presumes como grandes anécdotas de la etapa más bonita que pudiste haber vivido.

Atrás han quedado esos años en que rodar en bicicleta con tus amigos era lo mejor. Aquellos años en donde creabas rampas con piedras y maderas para saltar con tu bici y que eran la prueba definitiva para ser el rey de la calle. Jugar a las escondidas, jugar fútbol, despedazar los pantalones jugando con tus tazos y comer cheetos en la banqueta rodeado de tus amigos era lo único necesario para disfrutar de una tarde.

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La llegada de la tecnología, los nuevos paradigmas de pensamiento y el ocio como estilo de vida han propiciado que pensar en nuestra infancia parezca una experiencia de hace dos siglos. El auge de la tecnología móvil le dio al traste a una sociedad cada vez más alejada de la actividad física. De pronto dejamos de lado nuestro instinto de supervivencia, ese que obligaba a nuestros antepasados a salir de sus cuevas a buscar el alimento, el fuego y el agua para subsistir.

Hoy con la tecnología somos capaces incluso de pedir un chocolate hasta la puerta de nuestra casa, sin la necesidad de salir, dar unos cuantos pasos para llegar a la tienda y hacer un mínimo esfuerzo por obtener lo que queremos.

Y no es que sea un enemigo de la tecnología, eso sería ir en contra de mí mismo. Amo los videojuegos, las redes sociales, la música portátil, la vida fácil pero, luego de crecer en una infancia que me invitaba a redescubrir mi colonia en bicicleta y romperme una infinidad de veces las rodillas por salir a jugar con amigos me parece aberrante la infancia de los chicos de ahora.

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Empezando por los juguetes de la actualidad. Hoy todo tiene que ver con pilas, nada propicia actividad física, todo es fácil. Vaya, estamos creando niños con pereza hasta para pensar y usar su lógica, esto realmente es preocupante.

Si a esto le sumamos los grandes cambios de ideología que se han venido gestando de algunos años para acá, los juguetes han pasado solo de ser una “diversión” y ahora también buscan educar y establecer nuevas formas de pensar en estas pequeñas mentes.

Distroller es una empresa mexicana creada por Amparo Serrano. Amparín —como prefiere ser llamada— sufrió un revés brutal cuando el grupo Flans la eliminó de la alineación apenas antes de grabar su primer álbum debut, asegurándole que “no tenía ni ángel ni talento, eso afectó mucho su autoestima” (Revista Moi, 2016).

A partir de ese momento Serrano decidió estudiar diseño gráfico y luego de algunos inventos interesantes, en un viaje a Guatemala encontró la inspiración perfecta que hoy en día tiene a Distroller como una de las empresas mexicanas más importantes. Amparín encontró una medalla con la imagen chueca de la virgen de Guadalupe, a partir de ese momento nació la caricatura de la virgen de Guadalupe y frases simpáticas que iban desde un “Virgencita plis cuídame” hasta un “Virgencita plis mándame un novio”. Rápidamente, estas imágenes se convirtieron en un éxito entre las niñas y no tan niñas.

Quizás lo más interesante del caso es la forma en que algo tan supremo y elevado como pretende ser la religión pudiera ser aterrizado de una forma tan simple, tanto que la gente se sentía identificada con la virgencita. De alguna forma, estas ilustraciones acercaron un poco más a los niños a la religión y a la creencia de la virgen de Guadalupe, que resulta sumamente importante en la cultura mexicana.

El boom de las creaciones de Amparín fue tal, que hoy en día Palacio de Hierro y Liverpool venden sus artículos, que siendo honestos, no son tan baratos tomando en cuenta el proceso de elaboración y el proceso artístico que lleva cada uno de estos.

Si bien, Distroller y la historia de Amparín son un ejemplo de superación y de que la creatividad no tiene límites, la compañía se ha visto envuelta en una controversia gracias a sus ksi-meritos.

Seguramente como yo, alguna vez, quizás como un comentario perdido por ahí escuchaste sobre estos juguetes o probablemente sea la primera vez que tienes conocimiento de ellos. Los ksi-meritos son, tal cual, cigotos de colores que tiene por objetivo ser adoptados por las niñas, ser cuidados y alimentados.

Cigotos, así como lo lees. Hoy en día no solo es común ver a las niñas jugar con las muñecas clásicas, esas que si acuestas cierran sus ojos y cuando las levantas los abren (mismas que me siguen dando miedo) acompañadas de su carriola y su mamila para jugar a darles de comer. En la actualidad también es común que las niñas jueguen con embriones.

Distroller creó esta línea de muñecos en 2012 y me cuesta mucho trabajo decidir qué es lo que más me preocupa del tema, si el concepto de jugar con un cigoto que se alimenta con un cordón umbilical y duerme en una incubadora o la publicidad con que se venden estos juguetes.

A todas luces este juguete intenta, además de entretener a los niños, moldear su ideología de género. Empezando por los comerciales donde a las niñas se les viste y maquilla como señoras adultas, además se les ve cuidando al muñeco mientras cantan:

“Tengo que cuidar a mi ksi-merito, es tan frágil él porque es el más chiquito. No lo saques de la incubadora porque sin tu amor no se mejora (…) Es el cigoto más chico de Neonatitlán” (Distroller, 2012).

¿No es éste un intento por continuar con la idea de que las mujeres tienen un único rol de ser amas de casa y madres de familia? Por si fuera poco, la caja del juguete tiene la leyenda que deja claro el verdadero objetivo del ksi-merito “En Distroller decimos sí a la mivida”.

Lo que me indigna y lo que quiero criticar de este producto, es que el concepto del juguete está tan bien elaborado que estamos coartando (tal vez sin darnos cuenta) una parte muy importante de la infancia: la diversión despreocupada.  Tan solo en 2017, México ocupaba el primer lugar de los países de la OCDE en embarazos adolescentes de entre 15 y 19 años de edad (Excelsior, 2017). ¿A qué viene todo esto? A que tal parece que estamos propiciando el mantener esa estadística con mucho orgullo.

Estamos incentivando a la infancia mexicana a dos cosas sumamente preocupantes: aprender a ser madres y a preocuparlos desde muy pequeños sobre un tema tan complicado como lo es el aborto.

EMBARAZO

Distroller ha tenido una gran inventiva creando la imagen de los santos religiosos de nuestro país en una caricatura que acercó a más de uno a la fe católica, y aunque para los puritanos pudiera ser polémico, no se equipara a lo que los ksi-meritos representan en la sociedad que tenemos hoy en día.

No crítico la decisión de abortar o no, creo firmemente que todos tenemos derecho de decidir sobre nuestro cuerpo y nuestra sexualidad, así como somos capaces de decidir hacernos un tatuaje o no. La libertad individual es la clave para mejorar una sociedad como la nuestra y pretender “manipular” la mentalidad dócil de un niño me parece lo más deshonesto que hay.

Dejemos a los niños ser niños, recuperemos esa infancia que se divertía sin preocuparse por paradigmas sociales que no están listos para entender o que no les incuben a estas alturas de su vida y tomemos las riendas quienes sí podemos hacer algo para mejorar la sociedad que estamos dejándole a los más pequeños. Estoy muy lejos de ser padre pero definitivamente no estaría de acuerdo en que mis hijos se acercaran de una forma tan simple a un tema con complejidades que ni los mismos adultos terminamos de entender.

Si la infancia es el futuro de México entonces dejemos en paz a los niños y mejoremos el mundo para bien de ellos.

FUENTE

Montiel, C. (2016) Amparo Serrano: La historia detrás de Distroller. Recuperado de: https://www.revistamoi.com/noticias/amparo-serrano-la-historia-detras-de-distroller/

Acosta, C. (2017) Ellos son los ksi-meritos, conoce su secreto no tan responsable. Recuperado de https://www.expoknews.com/que-son-los-ksi-meritos-por-que-son-sexistas/

Redacción (2017) Pese a reducción de embarazos adolescentes, México ocupa el primer lugar de la OCDE. Recuperado de http://www.excelsior.com.mx/nacional/2017/11/21/1202660

Juan Carlos Jiménez Fernández
Juan Carlos Jiménez Fernández

Soy comunicólogo porque futbolistas y músicos ya había muchos. Amante de los cómics y los videojuegos. Escribo porque creo que es una de las formas más honestas de expresar lo que piensas. Contacto: jcjf022@gmail.com

  • Aidee Valero

    ¡Qué pesadilla! Lo que más miedo me da, es que sus seguidores se han convertido casi como una secta por la euforia que les generan estos “juguetes”. Y ni hablemos del precio que tienen, es un insulto en todos los sentidos.

    • Juan Carlos Jimenez Fernandez

      Hola Aidee! Primero que nada muchas gracias por darte el tiempo de leer mi texto. Concuerdo contigo, hoy en día parecen una especie de secta Provida un poco enferma y además carísima.
      Lo increíble fue que una representante de la marca se puso en contacto conmigo para darme si opinión del texto. Honestamente no creí que llegara tan lejos.
      Un saludo!