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Tips para ser un gran publicista (Parte 1)

Ser publicista es muy divertido. Por la mañana estamos vendiendo pañales, al medio día, atún, y en la noche, un poderoso Audi con cientos de miles de caballos de fuerza bajo el cofre. Tenemos que pensar en cómo pensaría la clásica señora en tubos o en cómo pensaría un adolescente lleno de temores y ansiedades. Pasamos el tiempo en locaciones, haciendo castings, platicando con productores y seleccionando modelos para que nuestro spot de veinte segundos quede más lindo. Hasta aquí, todo parece felicidad. Sin embargo, también hay una parte oscura, la cual les queremos contar. Al mismo tiempo, les daremos algunos tips que hemos aprendido con el paso de los años y que sirven para ser un gran publicista.

Leer y leer

El primer consejo que les damos, es leer mucho y de todo. ¿Por qué? Porque como publicista se te va a exigir mucha creatividad. Todo el mundo piensa que la creatividad nace de la inspiración o que la inspiración es como una revelación divina. ¡Error! Cuando trabajas en una agencia de publicidad, sea la que sea, sea Ogilvy, Leo Burnett o una boutique de ideas exclusiva que trabaja para mercados locales y exigentes, tendrás que generar ideas todos los días, a todas horas y sin importar tu estado de ánimo. Pero no te asustes, si lees a diario un poquito, tendrás de dónde obtener eslogans o conceptos creativos sin problema y a pesar de que estés triste por la muerte de tu perro.

El nombre es importante

Una de las cosas que más se demandan actualmente en las agencias de publicidad, es lo que denominamos “naming”. ¿Qué es el “naming”? Es fácil. El “naming” es el proceso para bautizar y para ponerle nombre a un producto, a un servicio o a una nueva empresa. Borges decía que “el nombre es arquetipo de la cosa”. Si crees que el nombre no es importante, dinos qué piensas de estos nombres: Pancho Dostoievski, Jurgen Pérez, Giovanni Sánchez, Eduarda del Moro. ¿Verdad que suenan ridículos? Por supuesto.

Un nombre tiene que ser coherente con la zona y con la cultura en la que se va a comunicar. El escritor García Márquez, decía que el factor fundamental para darle una “identidad” a sus personajes, era el nombre. Pues las empresas también tienen personalidad. Algunas son rudas, otras femeninas y otras más, graciosas.

Para que no te equivoques a la hora del bautizo, queremos decirte que existen cuatro tipos de nombres. El primero de ellos, es el nombre explícito. Por ejemplo, American Airlines o Burger King, son nombres que explican cuál es el giro de sus productos o servicios. El problema con estos nombres, es que son fácilmente imitables y necesitan de mucha inversión publicitaria para mantener su fuerza de recordación. No podemos apropiarnos de las palabras “hamburguesa” o “aerolínea“, pues son de uso popular y cualquiera las puede ocupar para nombrar a su empresa.

El segundo tipo de nombre, es el implícito, como el de Red Bull. Estos nombres necesitan de un contexto y de un eslogan poderoso. No lo olvides, el eslogan es el apellido de la marca. El tercer tipo, es el conceptual, como Apple, del que muchos creen que se refiere al pecado original por su uso de la manzana. El cuarto tipo, es el iconoclasta, como la palabra Monster, que rompe con lo que usualmente es aceptado en sociedad y encuentra su público entre los jóvenes.

¿Qué tal? Esperamos que te sean útiles todos esos pequeños tips.

Colaborador invitado

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