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¿Así o más fallido?

Desde siempre me ha caído mal el Partido Verde, no por su supuesta filosofía sino por la forma de ejecutarla.El principio ecologista me parece muy respetable y loable. Si algo necesitamos es estar conscientes del daño que como especie le hemos infringido al planeta y adoptar prácticas para por lo menos intentar reparar el daño. El problema es que hay personas y organizaciones que enarbolan la bandera sustentable para promoverse e incurren en prácticas incongruentes con su razón de ser.

Y sí. Eso pasa con el Partido Verde, que creo que su nombre se debe más a la imberbe mocedad de sus integrantes que a las propuestas que se atreven a presentar.

Para empezar, nos dicen que están luchando por pena de muerte y cadena de muerte a secuestradores y asesinos. Si un individuo merece una pena de éstas es porque ya me hizo un daño irreparable que no se remedia con un apena que hasta se me antoja vengativa. Lo que yo como ciudadano necesito que me ofrezcan que ya no tengo que temer por la posibilidad de un agravio tan aterrador y que vivimos en un estado de seguridad razonable.

Luego, yo me pongo a pensar: sin tener una postura a favor o en contra de las corridas de toros, me parece que en el fondo es igual de impactante el asesinato de un toro en la fiesta brava que la pena de muerte aplicada a un individuo malo, con una fuerte carga de resentimiento.

El elemento que ha detonado la escritura de este texto es el volante que acompaña a esta colaboración el día de hoy. Se trata de una pieza propagandística que ha llegado ya por quintuplicado a mi casa y que reafirma la contradicción en la que vive este partido. Si en verdad estuvieran cuidando el medio ambiente ¿no nos harían llegar esta promoción por un medio digital no contaminante, en lugar de mandar su volantito una y otra y otra vez, para llenarme de basura?

Y para rematar, el propósito de la pieza es invitarte a ganar premios relativamente atractivos en una promoción en la que, para participar, te das de alta en una base de datos para espamearte telefónicamente., es decir, contaminarte auditivamente e invadir tu espacio íntimo, lo cual es -en menor grado, por supuesto- lo que hace un ratero o un secuestrador cuando te agrede.

Lo bueno de este horroroso flyer es que me llega justo para el cierre de mi curso de Estrategia y Promoción Publicitaria de la UPAEP y que me ayuda a ilustrarle a mis alumnos, de forma concentrada y tangible, todos los errores que no deben incurrir al planificar una promoción.

Puedes ver la imagen en grande en éste enlace y consultar más información sobre este concurso dando clic aquí.

Me encantará que discutamos éste o cualquier tema que tengas en mente. Deja tu comentario o contáctame en Twitter @LaBreton. Besito mua.

 

Colaborador invitado

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