Publicidad

El fascinante (o no) mundo de la publicidad

No voy a decir que la publicidad es la mejor profesión del mundo, todos sabemos que ser pornstar debe ser más gratificante (por lo menos en el día a día). Comienzo diciendo esto, porque parece que es un patrón el escuchar de la boca de un creativo que “la publicidad es mágica”. Y quizás lo es; para nosotros. Pero seamos sinceros, y tomando en cuenta que somos vendedores, nos gusta vender nuestra profesión como la última (¡deliciosa y refrescante!) Coca-Cola del (árido, soleado) desierto.

Hace un par de días una amiga, totalmente enfurecida, me dice que le da mucha hueva que cuando platico con ella solamente le hablo de publicidad. Y peor… ¡que le vale madres! Mi reacción, como buen creativo, es pensar: “¿¡Cómo le va a valer madres que Ikea lanzó una promoción en sus redes sociales para subir el nivel de engagement de su target con la marca, pero que además de ser una experiencia de marca, el call-to-action…” ZzzZzZzZzz.

Al momento que empezamos a utilizar términos en inglés, podemos dar por perdida toda la atención de nuestro interlocutor, si el susodicho no es publicista. ¡Y con toda razón! Si nuestro amigo veterinario nos comenzara a platicar, en éxtasis, que un colega suyo, Sueco, encontró un sistema para castrar a los gatos sin tener que utilizar ninguna herramienta punzo-cortante, quizás nos valdría madres. La tesis que quiero comunicar, y no he logrado por divagar, es que debemos tratar de mantener la publicidad sobre la tierra; el mundo no gira sobre un brief.

Dicho lo pasado y asumiendo que a usted, lector, sí le gusta la publicidad, procedo a dar la otra cara de la moneda. La publicidad sí es una profesión fascinante y divertida por el puro y simple hecho que está compuesta de elementos artísticos. En el departamento creativo somos “redactores”, somos “directores de arte”; utilizamos palabras e imágenes para generar piezas. Piezas publicitarias, sí, pero a final de cuenta, piezas que tratan de ser poéticas, que pretenden ser estéticas. El núcleo de lo que vendemos son ideas. Ideas que no dependen del mercado bursátil para vivir, ni de la paridad del dólar; viven por sí solas. Por supuesto, una idea puede resultar ser efectiva o no, pero si de verdad es una gran idea, no deja de ser fascinante. Dije al principio que somos vendedores, y lo somos; pero vendedores que utilizan formas creativas, poéticas y bellas para vender.

Aquí entra mi spot:
“Oye, tú. Sí tú, publicista. ¿Estás cansado de redactar cartas formales? ¿Te harta tener que hacer el logo más grande? ¡No desesperes, disfruta lo que haces! Llegará el momento donde te toque producir una idea que te guste, en la que creas. ¡Y ya verás! Te vas a divertir más que un actor porno filmando largometrajes.

Esteanuncioespúblico,ajenoacualquierpartidopolítico.Quedaprohibidoelusoparafinesdistintosalosestablecidos.”

Roberto Gaudelli

Licenciado en Comunicación de la Ibero con posgrado en Marketing Digital por la University of San Diego. Publicista de profesión, es Director Creativo en la agencia Gaudelli. Respira publicidad desde pequeño en su casa, y alguna vez quiso ser músico para encabronar a sus papás.

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