Comunicación

¡Sopas! con la SOPA.

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Pues sí, qué revuelo se hizo en las redes sociales por eso de la SOPA. Yo la verdad no tenía como que muy claro en qué consistía, hasta que llegó a mis teclas la siguiente liga y me quedó, como decía mi padre, bien diáfano.


Ahora bien. Aun cuando nos digan que “no pasó”. Estoy segura que el problema no va a quedar ahí y que a fin de cuentas tanto gobiernos como consorcios corporativos no van a cejar (o recular, como decía el amigo de mi padre) en sus esfuerzos por poner un poco de orden y, ¿por qué no?, de control y de reglas de uso.

Claro que no es mi deseo, pero seguramente las cosas como las conocemos en internet van a cambiar. Hasta el momento, nuestra libertad de expansión ha crecido hasta donde queremos. Subimos la información que deseamos y encontramos hasta lo más inaudito, desde como suicidarnos silenciosamente hasta la receta paso por paso de los SpaceBrownies.

La compartición de archivos ha afectado a algunas industrias y ellos fueron los primeros en querer poner orden. La comercialización de música tuvo que adaptarse a nuestros nuevos hábitos y en el proceso se quedaron por ahí en bancarrota una buena parte de autores e intérpretes.

Las películas ya están en las mismas, Blockbuster está cerrando, ya muchísima gente ve la TV en línea y sin comerciales…es más, el 80% de las pantallas de TV de hoy ya vienen internet-ready.

Por su parte, la autoridá en todo el mundo está espantadísima de que las cosas se les pueden salir de control. La gente se comunica por medios que no puede observar ni restringir y no se entera de lo que se está fraguando en algún rinconcito remoto de la casa de al lado.

La realidad es que estamos viviendo un mundo de empoderamiento de las masas, donde todos decimos, todos opinamos, nuestra voz tiene eco y, hablando de nuestro negocio, el consumidor tiene a su alcance el poder digital para hacer que su voz resuene a su favor ante los enormes corporativos que se la vivían haciendo como que la virgen les hablaba.

Y ahí es donde creo que va a terminar cuajando la famosita SOPA. Antes, comprabas cualquier cosa y en general te fregabas si tenías una mala experiencia. Lo más que podías hacer era devolver el producto (si es que la tienda o el fabricante se dejaban) y quedarte con tu coraje de haber gastado tu tiempo y tu energía. Si acaso, tu familia era testigo y le contabas a todos los que podías… hasta ahí.

Ahora, ya no compramos nada si no hemos primero checado cómo le ha ido a otros usuarios con el producto que pretende uno adquirir. Hay infinidad de foros donde colocar tu opinión y tu experiencia, calificarla o descalificarla. Y habrá muchas personas que tomen en cuenta tu retroalimentación.

El famoso word-of-mouth está a todo lo que da. Y es también por ello que las cabezas gubernamentales y las empresas están aterradas. Yo creo que el rollo de la protección de regalías y derechos de autor es un pretexto con el que justifican el verdadero propósito de querer controlar nuestra voz.
No nos dejemos.

Ven y comparte tus opiniones. No te quedes [email protected] Deja tu comentario o contáctame en Twitter @LaBreton. Besito mua.

Colaborador invitado

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