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Los clientes son un amor

Desde el inicio de los tiempos los publicistas y los anunciantes han tenido una deliciosa relación. Unos sufren por el rebote de sus más geniales ideas, y los otros viven pensando que pueden hacerlo mejor si necesidad de ser publicistas. Aún así, esta es una relación imposible de separar. Es una relación que va más allá de convivir, se trata de una relación donde escuchar es vital, pero se hace difícil para ambos. Aquí una anécdota que nos ayudará a comprender por qué nuestros clientes son un amor.


Acababa de dejar la laptop en el escritorio de mi casa, mientras maldecía al mundo entero. Las últimas dos semanas nos habíamos reventado con el equipo, creando estrategias, sacando conceptos, creando guiones y puliendo las ideas, para que al #%$& del cliente se le ocurriera decirnos, que en una noche mágica de imaginación e inspiración, se le había ocurrido la idea para su campaña, y esa era la que quería colocar en la tanda. Y es que (para muchos) ser publicista es una carrera que se puede realizar sin más, “Total es sacar ideas graciosas ¿no?” Seguramente lo ha escuchado, seguramente lo ha vivido.

Decidí relajarme y dejé que mi afición por el fútbol me obnubilara. Me desparrame por el mueble frente al televisor, mientras el equipo de mis amores ganaba agónicamente un partido sin mucha trascendencia. Aún no empezaba a sentir esa deliciosa sensación de adrenalina y tensión que solo el deporte rey sabe dar, cuando vi a mi esposa frente a mí, cargando un arsenal de frascos, cremas y toallas que se le rebalsaban de las manos. Quería hacer un experimento… ¡quería realizarme un facial!

De más esta decir, que mis quejas e intentos de escape no dieron resultado. Mi amada esposa ya se encontraba esparciendo las cremas por mi rostro pidiéndome que no abra los ojos y que dejara de moverme. Mientras sus manos hacían su trabajo, los comentarios del partido se fueron esfumando, sentía la angustia de ver como mi virilidad se alejaba de mi cuerpo, y en ese mismo instante, por arte de magia, entendí a todos los clientes del mundo, comprendí a nuestros anunciantes, supe que sentían.

Queridos colegas, si viniera alguien, a quien el mundo etiqueta como “creativo” con una súper idea, una idea que intenta hacer algo que ustedes nunca han hecho, ¿no les generaría ruido? ¿No sentirían que esa idea no ha sido pensada tomando en cuenta sus temores y sus logros obtenidos con el sistema antiguo, que aún le funciona y es eficaz? Peor aún, qué haríamos si llegara alguien y nos dijera que debemos cambiar nuestros sistemas creativos, sin más, haciéndonos una excelente presentación, es muy probable mis queridos colegas, que sentiríamos la pegada. Eso les sucede a nuestros clientes cada vez que vamos con la primicia en nuestras manos.

Cuando mi esposa me quiso cambiar el rostro con su facial, supe lo que mi cliente pensaba, y ahora comprendo, que aunque ellos vengan con sus 5 MBA`s y sus ternos de corte ingles, y nosotros con nuestros “Cannes” y nuestras zapatillas “Converse”, estamos del mismo lado, empujamos el mismo carro. Me di cuenta que querer sorprender muchas veces asusta, que está perfecto hacerlo, pero que también lo podríamos lograr involucrando a nuestros clientes en el proceso, que podríamos co-crear junto con ellos, enseñándoles, mostrándoles cómo nuestros caminos pueden ser mejores, explicándoles la ruta. Solo así, todo nuestro trabajo se convierte en la presentación final, solo así nuestros clientes también sienten suya la idea y aprenden a confiar en su agencia. Solo así nuestros clientes serán un amor.

Co-crear con nuestros clientes nos permite tener un filtro constante, allí la creatividad se pone a prueba, es allí donde las cosas funcionan. No cuando alguien viene e intenta cambiarte la cara de la noche a la mañana.

No puedo asegurar que el facial me lavó el cerebro, pero hoy, estoy seguro que hacerlo sin involucrar a los clientes, no es la mejor opción. Compartamos las mismas realidades con nuestros anunciantes y sentiremos lo mismo que ellos. La realidad la vemos como sentimos.

Mi esposa terminó su trabajo en mi rostro y me preguntó: “¿qué tal como sientes tu cara?”, y yo le respondí sinceramente: “muy nueva para mi gusto amor”.
Esa noche me mandaron a dormir al sofá.

Carlos Dulanto

Director Gerente de Gen Quijote. Dr. Creativo y Planner publicitario. Fue creativo para cuentas como Panasonic, Donofrio, USIL, Halls, en la agencia JWT. Conferencista Internacional en temas de Insights del consumidor y Publicitarios. Es Neurocientífico Publicitario y Asesor en temas de NeuroBranding, Creatividad & Innovación. Forma parte de los Docentes de Miami AD School México City, y Catedrático en cursos de Comportamiento del consumo y Creatividad publicitaria en las más prestigiosas Universidades de Lima. Cuenta con Maestrías en Psicología y en Docencia Universitaria con la Universidad Andrés Bello de Chile.

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