Diseño

Logotipos al desnudo

En diseño la frase “le falta dinamismo” ¿te suena? En este tipo de episodios, hay que tener claro y dejar en claro que el dinamismo es una característica o atributo que no todos los logotipos merecen. En un logo vale la pena detectar sólo 3 o 4 características (además del giro) que se busquen transmitir. ¿Porqué no más? Porque sería indescifrable. Un ejemplo de lo anterior: Se puede pensar en un logo para una empresa de jugos, que refleje Frescura, Calidad y Formalidad; pero no un logo para la misma empresa que refleje al mismo tiempo Frescura, Calidad, Formalidad, Limpieza, Compromiso, Confianza, Sabor, Dinamismo y Amor por la naturaleza. ¿Pero por qué no? Pues bien, en términos formales podemos decir que mientras más larga sea la lista de ideas que queremos transmitir en un solo material de diseño, más ambiguo será el resultado; en cambio, si distinguimos sólo las cualidades esenciales de la marca o producto, éstas serán más claras a los ojos del público. En términos coloquiales, esto se explica con la frase “el que mucho abarca, poco aprieta”.

Como en la práctica es muy común que a los diseñadores nos pidan logotipos todopoderosos y todotransmisores, por eso he pensado en una analogía. En casos donde el cliente es muy imaginativo y busca un logo que sea, por ejemplo, “elegante pero a la vez casual, clásico pero con un toque moderno, sexy, sensual, deportivo, impactante, fresco y formal”, conviene hacer un “ejercicio de imaginación” y explicarle que su logotipo debe ser como una persona. Entonces el cliente debe imaginar a esa persona con su guardarropa, su automóvil, su casa, sus accesorios, etc. Una vez que se imaginó a la persona-logo y a su entorno, el cliente deberá despojar a esa persona imaginaria de todo: de su auto, de su casa, de su ropa y accesorios. ¿Qué queda? La desnudez, lo esencial. Lo mismo debe ocurrir con el logotipo. Debe ser un logo desnudo, porque sólo así podrá vestirse según la ocasión (a color, en escala de grises, en positivo o negativo), estar en su propia casa o en cualquier lugar (dentro de un diseño institucional o fuera de él), viajar en todo tipo de vehículos (desde el papel más sencillo hasta un grabado en oro), y demás actividades sin perder identidad.

Por último, si después de nuestra esmerada explicación, el cliente sigue sin entender, podemos completar nuestra analogía con dos ejemplos de logos desnudos: el de Google y el de MTV.

Si después de la analogía y los ejemplos nos conseguimos darnos a entender, a mi forma de ver las cosas hay dos opciones:1) Sonreír y hacer lo posible por darle “al cliente lo que pide”, o 2) Encontrar una excusa para declinar el trabajo y obsequiarle al cliente la tarjeta de presentación de su peor enemigo diseñador.

Cuestionamientos al lector: ¿Cuál sería para ti el camino a seguir? o ¿Cree usted en los logotipos todotransmisores?

Colaborador invitado

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