Comunicación

¿Información confusa o malos intérpretes?

En muchas ocasiones para lograr sus objetivos de venta y de posicionamiento, las marcas crean campañas que tratan de romper paradigmas y salir de lo tradicional para captar la atención de las personas. En esta época, gran parte de la publicidad intenta que los consumidores interactúen con las marcas en redes sociales, pero algunos productos no son aptos para esto. Se necesita una muy buena estrategia.

Hace unos días, la marca Saba lanzó un concurso en redes sociales, donde las féminas podían ganarse un iPad. La promoción era la siguiente: “Tómate una foto con los nuevos tampones y gana un iPad”, lo que desató comentarios sobre las insinuaciones posibles que la marca de toallas femeninas pretendía con las fotografías.

En respuesta a los comentarios y desacuerdos por parte del target, Saba se disculpó con las fans vía Twitter: “Les pedimos una disculpa a nuestras fans. Estamos muy decepcionadas por los comentarios desagradables que recibimos el día de hoy sobre un tema que es natural para las mujeres. Saba #OrgullosamenteMujer”.

Para transmitir el mensaje correcto es necesario conocer a nuestro mercado meta para hablar su lenguaje, saber lo que piensan y tratar de conocer las reacciones ante las acciones de la marca. Si bien esta promoción fue arriesgada, tal vez la dinámica que planearon no fue bien comunicada.

Lo que la marca pretendía era que las fans se tomaran una foto con el producto en la mano o de otras formas creativas, como las dinámicas que se han realizado con otras marcas. Lo importante es que el producto se muestre, no cómo lo usas. Pero la campaña no cuidó su mensaje y, conociendo la cultura mexicana era de esperarse que lo tomaran con doble sentido, incluso que se ofendieran.
Y por esta misma razón, las personas que entendieron que la dinámica no pedía una foto explícita del uso de los nuevos tampones, por cultura es complicado que las mujeres suban una foto comunicando al mundo que ella usará ese producto. Aunque se trate de un proceso natural, aún es un tema tabú.

Resulta que toda la campaña fue una acción arriesgada que la marca no supo manejar porque días después la ganadora del concurso reclamó su premio; no se lo otorgaron porque debido a las malas interpretaciones del mensaje, fue cancelado el concurso. Por supuesto, esta noticia provocó aún más burlas hacia ella, las participantes y disgustos con la marca.

Este caso es un buen ejemplo para aprender a comprender al consumidor, para estar un paso adelante de las posibles reacciones y para saber tomar la mejor decisión al momento de presentarse situaciones no planeadas, pero ¿qué opinan? ¿El mensaje fue el incorrecto o las interpretaciones fueron las erróneas?

Colaborador invitado

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