Comunicación

El anuncio que no vi con buenos ojos

Hace unas pocas semanas, al igual que miles de personas me vi expuesto a un anuncio que desde el primer impacto me dejó con un sórdido y agrio sabor de boca. Es un ejercicio difícil y lleno de matices el criticar a colegas, sin embargo, esta ocasión me veo obligado a hacerlo ya que de por medio se encuentra uno de los temas que más demandan mi respeto: Los infantes. Particularmente, la seguridad de ellos.

Mi reacción al anuncio de la Fundación ANAR, la ONG española, contra el maltrato infantil, fue contraria a la que penosamente veo causó en la mayoría. Me sentí preocupado por los infantes.

Atribuyo a muchas cosas el (en mi particular opinión) desafortunado “aviso”, la primera, es falta de compromiso verdadero de parte de la agencia con la causa y en segunda, ignorancia.

Las marquesinas instaladas en Sevilla, Madrid, Barcelona, Valencia y Vigo, señalan para los adultos que sólo veían la cara del niño: “A veces el maltrato infantil sólo es visible para el niño que lo sufre” un texto que además de ser poco útil y relevante, parece indicar ya desde ahí que solamente está puesto para “jugar” con lo que viene después.

Si eras más pequeño, es decir, un infante, al niño del anuncio le aparecían moretones, golpes, huellas de maltrato y además, el teléfono de ayuda de ANAR.

La irrisoria cantidad de 4 marquesinas son insuficientes para tratar un mensaje tan grave, real y trascendente, pero sí son más que suficientes para “armar un caso y pautarlo no en una, sino ¡en 4 marquesinas!” (para júbilo de la agencia).

La lista de contras es tan larga, que mis dedos tropiezan y sudan por la aún preocupación que me causa esta acción.

Los niños, que son el aparente target de este esfuerzo, en muchos de los casos desconocen si sufren de abuso o no. Es decir, “no es visible” o peor aún, no todo se reduce a moretones. En muchas ocasiones hasta para los más grandes resulta difícil diferenciar entre maltrato o alguna de las conductas adoptadas y validadas culturalmente, como formas “aceptables” de educar, formar hábitos o disciplinar.

En muchos casos el castigo es físico, psicológico o de manipulación sexual. Así también resulta complicado distinguir si la negligencia y el abandono que a veces se practica es a falta de recursos y a las dramáticas condiciones de vida que impone la extrema pobreza, tan frecuente en los países subdesarrollados, no se diga en un país en crisis.

Lo más importante es que: “el niño no sabe defenderse ante las agresiones de los adultos, no pide ayuda, esto lo sitúa en una posición vulnerable ante un adulto agresivo y/o negligente. Los niños que sufren maltrato tienen múltiples problemas en su desarrollo evolutivo, déficits emocionales, conductuales y socio-cognitivos que le imposibilitan un desarrollo adecuado de su personalidad” como citan autoridades en el tema.

Es poco probable que un niño tome un teléfono y exponga su caso, esto, quizás la ONG lo sepa, pero dudo que lo hayan analizado los creadores.

En la mayoría de las ocasiones de abuso infantil, la situación es negada por el propio paciente y por los familiares.

Existe material acerca de causas del maltrato, síndromes como el de Münchhausen por poder, síndrome del niño sacudido, el síndrome del niño maltratado y el que verdaderamente se siente comprometido a ayudar a estos niños en desventaja, sabe que la solución no es un esfuerzo tan vano como el que se dio a conocer el mes de abril.

Labor educativa con profesores, clínicas con padres de familia, con los infantes, con las parejas, reformas y sobre todo, conocer al niño (porque no se puede amar lo que no se conoce) son de las acciones que se tendrán que estar haciendo.

El abuso infantil es cuestión de política nacional, de esfuerzo conjunto entre científicos, sociedades pediátricas, asociaciones de docentes, sociedades de psicólogos, etc.

Lo más absurdo es que si la idea era que los adultos no se enteraran, se me hace paradójico que con toda la difusión que se le ha dado a esta desventurada pieza, los más enterados sean precisamente ellos incluidos con toda seguridad, los abusadores.

Era un brief para analizar, para rechazar las tentaciones y actuar con responsabilidad.

En 1959 las Naciones Unidas declaran los derechos del niño, el que debe ser protegido contra toda forma de abandono, crueldad o explotación.

Con todo respeto, pero para mi ese anuncio es una explotación del abuso de los infantes.

Jorge Falcón Páez

Soy un Publicista con 9 años de experiencia con una fuerte inclinación
estratégica. Gusto de la filosofía, psicología y sociología. Me he
formado en medios de comunicación y en agencias de publicidad. Intuición
y sentido común como herramientas indispensables de todo proceso.
He laborado y colaborado en RT&A, JWT México y Olabuenaga Chemistri,
así como MVS Radio, Radiorama, TV Azteca y Televisa Guerrero, así como
en prensa local.

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