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Publicidad infantil no apta para menores

Por su inocencia y sus razonamientos débiles, los niños son influenciables por cualquier medio, por lo que la publicidad infantil es fácil de armar y también de desvirtuar. En su mayoría, la publicidad presenta imágenes de niños más grandes que los del grupo objetivo, pues es natural que deseen seguir sus pasos y ser como ellos.

Pero es justo esa situación la que no es conveniente pues hay publicidad hecha para niños que retratan actitudes negativas. Éstas se pueden clasificar en tres tipos: la que presenta a pequeños bajo el influjo de sustancias adictivas, el erotismo infantil y la violencia.

Muchos se preguntarán ¿cómo es que afecta a un niño ver a otro tomando leche, simulando un estado de ebriedad porque extraña un dulce? Es muy probable que los pequeños no comprendan el mensaje, pero la psicología nos dice que los patrones que observan cuando pequeños se graban en el inconsciente y dependiendo de su entorno lo catalogará como divertido, normal o malo.

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En otros casos las imágenes infantiles se deshacen por completo, presentando a los menores con actitudes adultas y hasta eróticas. Es aquí cuando se responde a la alarmante pregunta de los padres ¿de dónde aprendió eso?, ¿por qué se pierde la inocencia más temprano? A pesar de que estos anuncios van dirigidos para los adultos, los niños la hacen propia. Incluso, aunque sea publicidad que trate de concientizar sobre el abuso sexual de menores, se muestran tan sugestivos que en vez de evitarlo parecen incitarlo.

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En las épocas de los 50’s era común presentar a los niños con armas por las cuestiones bélicas que se vivían, la costumbre de ir de caza y porque no se tenía conciencia de las consecuencias. Ahora no hay armas, son pocas las imágenes que muestran pequeños con ellas, pero la violencia se presenta de otras formas. Muchas de ellas son campañas para evitar esas mismas situaciones o quizás muestran alguna metáfora, pero no se tiene en cuenta que pocos niños comprenden los significados ocultos.

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Como publicistas tenemos la responsabilidad de cuidar estos detalles por la salud de los pequeños. Si encontramos publicidad de este tipo, lo mejor será explicar a los pequeños el mensaje del anuncio para aclarar las interpretaciones casi siempre malentendidas.

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