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El cerebro emocional del consumidor

Evolutivamente nuestro cerebro ha codificado todo el entorno para mantenernos a salvo de los peligros. Estamos diseñados para sobrevivir dentro de ecosistemas, el cerebro humano no ha cambiado en millones de años, sin embargo nuestro entorno sí.

Ya no tenemos que escapar de un ataque de depredadores, sin embargo nuestro cerebro se basa en estructuras cerebrales que analizan patrones para otorgar sentido al entorno y con ello tener expectativas sobre lo que es seguro y lo que no.

Analizamos patrones y  nos sentimos más seguro con elementos que son familiares, ya que lo nuevo y desconocido crea incertidumbre; algo desconocido puede ser un desafío para el cerebro humano, se requiere entender como “socializar” con nuevos elementos, ejemplo de lo anterior es la gran cantidad de nuevos lanzamientos que fracasan dentro de los primeros meses de vida de haber sido lanzados. Las causas pueden ser muy variadas, pero comprender más a fondo la antesala mental del consumidor amplia el panorama.

El cerebro aprende continuamente y toda la información se acumula para formar un repertorio inconsciente de datos que nos facilita la interacción con el entorno. Nos hacemos más hábiles para mantenernos “a salvo”, y como clientes, consumidores no es la excepción, los llamamos procesos heurísticos (comprendemos que marcas y productos son afines a nosotros).

El psicólogo Stefan Koelsch (Berlín) ha descubierto que la música puede transmitir información e ideas tan precisas como el lenguaje (no únicamente emociones), podemos ser más empáticos por medio de la música, comprender (incluso con mayor facilidad) lo que nuestro entorno comunica.

La música activa gran cantidad de estructuras emocionales de nuestro cerebro, es decir, se accede a puntos donde las emociones se estimulan y las ideas se logran transmitir de una manera menos explicita creando un lazo de entendimiento entre lo que la marca quiere “transmitir” por medio de canales tan poderosos y sutiles como los sentimientos que se pueden evocar en el cerebro, por lo tanto la empatía es mayor, incrementando así la capacidad de comprensión entre lo que una marca es y puede ser para la vida del consumidor.

Somos seres en evolución, el avance de la tecnología facilita la vida y genera nuevas oportunidades, sin embargo nuestro cerebro no ha ido a la par, su cambio es más lento, lo que brinda oportunidades para su entendimiento y comprensión. Si las emociones son la base de nuestro comportamiento diario (con mas del 90% de peso para la toma de decisiones) entender un consumidor más emocional que racional puede ser una enfoque muy atractivo.

 

Autor: Benjamín Madrigal

Colaborador para Roastbrief.
Neurmarketing y consumidor.

Twitter: @BENJA112

 

 

Imagen cortesía de Fotolia.

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