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¿Tiene buen gusto el publicista?

Toda industria, como toda ciencia, poco a poco va acotando su objeto de estudio. Los físicos, luego de mucho tiempo, necesitan de los matemáticos para aceitar su anquilosado pensamiento; los publicistas, a su vez, han dependido de los artistas para perfeccionar sus técnicas estilísticas y estéticas. Y es que toda especialización causa miopía. 

Todos los publicistas, lo dicta la industria publicitaria, deben ser creativos, “diferentes”, “originales” y ganar hartos premios. Los premios, claro, hacen historial, y un buen historial da de comer; la originalidad, por su lado, nos hace sentir bien, seguros en nuestro ser; y la creatividad, que es constante incertidumbre, es el motor de la industria publicitaria.

Con todo y a pesar de nuestras certidumbres y vanaglorias, deberíamos preguntar constantemente qué piensan los ingenieros, los arquitectos o médicos de los publicistas. ¿Qué nivel social e intelectual tienen los publicistas? Muchos publicistas dicen que demasiada erudición paraliza la creatividad y que no es menester ser historiadores o sociólogos o lingüistas para hacer publicidad; dicen, en fin, que el que pretende saber en exceso para hacer publicidad está “exagerando”.

Sin embargo, vemos que hay grandes premios para la creatividad publicitaria. ¿No son tales premios una exageración también? El publicista, para crear ideas persuasivas, debe ser parte de la clase social a la que le habla, o al menos sentirla y comprenderla. Muchos publicistas sostienen que tienen “buen gusto”, que son refinados, mas los análisis de los teóricos de la sociología de la comunicación dicen lo contrario. Y no nos sintamos mal por estas críticas, que toda crítica fuerte mejora cualquier quehacer.

Dice un texto de Lazarsfeld y de King Merton, titulado `Comunicación de masas, gustos populares y acción social organizada´, lo siguiente: “Es lógico que las mujeres acosadas a diario, durante tres o cuatro horas, por una docena de seriales radiofónicos consecutivos, todos ellos del mismo corte lamentable, exhiban una penosa carencia de juicio estético. Y esta impresión se ve reforzada por el contenido de las `revistas del corazón´, por la deprimente abundancia de films `standard´ repletos de héroes, heroínas y villanos que actúan en una atmósfera fabricada con sexo, pecado y éxitos”.

¿Cómo es posible que gente de buen gusto produzca tanto contenido de mal gusto? Dicen que el teatro es un termómetro del gusto. Si teatros con obras vulgares se llenan es porque el público se complace viendo actores desatinados; si el sexo vende más que la poesía es porque el público prefiere los estímulos sensoriales a los estímulos intelectuales. En fin, preguntémonos, si no queremos que las demás profesiones nos desdeñen, quiénes somos.

 

 

Imagen cortesía de Fotolia.

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2 Comments

  1. Interesante.
    ¿somos todo? ¿qué es lo que no se publicita hoy en día? ¿o qué es lo que no necesita publicidad? creo que la respuesta a las dos últimas es nada, y a la primera sí, somos todo, porque tenemos que estar en todo, es complicado para un publicista generar ideas y estéticas que agraden a millones de ojos a la vez, hay quienes lo logran de forma más cercana y quienes meten el pie en lo más hondo del fango, para seguir hundiéndolo cuando la misma campaña se sigue soportando por Internet. Es indistinto cual sea nuestro campo de acción como publicistas, mecánica, aviones, heladerías, aseguradoras, bancos, mercerías, un circo……… etc larguísimo. infinidad de campos donde debemos aplicar nuestra base teórica, práctica y de nuestra propia experiencia como personas y profesionales de la comunicación, para lograr que cada punto encaje a la perfección, logrando o al menos intentando lograr el mejor resultado posible de cara a favorecer la marca en algún aspecto.

    Cuando ese aspecto que debemos manejar, aspecto señalado por el anunciante para el que trabajamos, se nos va de las manos (lo desconocemos), ¿cuánto tiempo podemos invertir en acercarnos a la situación? ¿cuánto podemos leer para empaparnos sobre el tema que trata nuestro anunciante? ¿cuánto tiempo nos lleva conocerlo? Creo que la capacidad de resumen y comprensión, así como la capacidad para crear relaciones son los puntos que más debemos mantener al día y en forma, dado que así, podremos, investigando lo menos posible lograr conocer lo máximo y más rápidamente posible al anunciante, para de la mejor forma darle la solución que necesita.

    En fin, mi punto va a que, es complicado tener buen gusto dado la infinidad de cosas que podemos desarrollar. Las campañas con contenido de ‘mal gusto’ son normales, ya que detrás de esa campaña hay un publicista que no logró combinar bien los factores, no entendió lo que tenía que decir o no supo como decirlo, en fin, comunicó mal.

    Por último creo que este contenido ‘malo’, por la razón que sea, debe existir para valorar las comparativas, aunque así promovemos la mediocridad también, mediocridad en el sentido de que no es llamativo ni resultón.

    Excelente reflexión sobre el gusto de la publicidad.

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