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+ Emoción – Razón

La publicidad y el marketing como artes del siglo XXI, han estado en constante cambio y evolución de acuerdo a los descubrimientos y nuevos avances que las ciencias sociales, antropológicas, y ahora, las biológicas, experimentales y cognitivas van destilando poco a poco.

¿Por qué es importante conocer más a fondo nuestra biología y pisque?

En realidad muchas de las decisiones que accionan determinadas estrategias de marketing y publicidad, se sustentan en datos e información proveniente de investigación de mercados, minería de datos y comportamiento de consumo.

Pero, más allá de todo este back, ahora la publicidad y el marketing puede ir afinando conceptos y sobre todo las estrategias con que atacamos ciertos retos propios del campo.

Una de las herramientas con que podemos contar para el desarrollo de nuevas propuestas y enfocarnos en el “afinamiento” de las mismas, la encontramos en campos como el neuromarketing, o la economía del comportamiento, donde (con estas herramientas) la esencia fundamental se vuelca directamente en aspectos cognitivos, físico- biológicos y neurológicos.

¿Se imaginan poder comprender cuales son las reacciones que nuestro consumidor o target genera ante un estímulo de marca de cualquier índole?, desde un odotipo (aroma de marca), háptica de un producto (sensación táctil), un audio, hasta otros elementos (tan subjetivos e incluso abstractos) como el pricing, o naming de un producto o marca. La información obtenida en campos como estos es de invaluable valor para buscar el mejor desempeño de una marca ante la competencia.

Por otro lado, algunos aspectos cognitivos propios del ser humano, también puede e incluso son aprovechados en estos campos. No es una casualidad la manera en que podemos emplear el marketing sensorial para transmitir mensajes no verbales al público, al consumidor. Nuestros sentidos son el canal por el cual conformamos nuestra realidad y conceptos del exterior. Y siendo coherentes entre nuestro argumento de marca y la expresión tonal del mismo es como facilitamos la comprensión cognoscitiva de la marca o producto.

Al mismo tiempo que logramos una conexión emocional con el consumidor, con sus impulsos de primera mano ante una percepción, una sensación, las cuales, invariablemente van a ser la causa de una reacción cognoscitiva, mental y física, con la cual va crear una relación entre nuestra marca. Donde lo importante de ello, radica en las emociones mismas. No existe una compra que no se base en reacciones emocionales. Por lo general racionalizamos nuestras decisiones: “bueno, mis tenis ya no eran adecuados para correr”, “ como que me quedaban un poco incómodos mis jeans viejos”,  cuando en realidad, hemos adquirido esos tenis y esos jeans por mero impulso emocional, por los estímulos ante los que nos hallamos en la tienda y el como nos vemos dentro de las mismas.

Con esto, tampoco se pretende diagnosticar el acto de compra como algo totalmente dependiente de aspectos sensoriales, sin embargo su papel tiene mucho valor en el instante de la decisión final de compra y prueba de ello es el trabajo que infinidad de compañías han desarrollado para mantener en el mediano y largo plazo la relación que han construido paso a paso con su mercado, no importando su NSE, pero si las reacciones y necesidades instintivas, perceptivas y las más importantes, las emocionales.

Imagen cortesía de Fotolia

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