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Yo de grande quiero ser niño

Cuando me preguntan qué quiero ser de grande todo se vuelve complicado, porque todo el tiempo la gente me dice que debo crecer para disfrutar de la vida y solamente me doy cuenta que mientras más crecemos más infelices somos, las sonrisas desaparecen, nos preocupamos por cosas sin importancia, inclusive nos da miedo de seguir creciendo y muchas personas desean volver a ser niños cuando antes solo querían crecer para cumplir sus sueños, mi pregunta es ¿Cuándo dejaron de soñar?, porque parece que conforme crecemos nos olvidamos de lo que siempre anhelamos, las miles de historias que algún día prometimos cumplir, los lugares infinitos que vislumbramos con alcanzar, los innumerables dragones que vencimos, las épicas batallas entre almohadas; todo esto parece que fue parte de una ilusión, parece que olvidamos como ser niños.

Los niños y su increíble capacidad de nunca dejar de asombrarse hoy nos vienen a enseñar el principio básico de la publicidad: sueña, pase lo que pase siempre sueña. El ser humano con el paso del tiempo pierde esa capacidad innata de crear en el momento que decide crecer, el momento mismo donde dejan de anhelar y comienzan a querer madurar.

Hoy debemos poner atención especial a este segmento social en crecimiento constante, es nuestra obligación el preguntarnos de qué manera crearemos estrategias de marketing que penetren en la mente de estos pequeños consumidores que efectivamente están más preocupados por tener un Smartphone o una cuenta de Facebook y que no entienden el contacto humano más allá de una red Wifi, y que ahora al igual que un adulto parecen perder la capacidad de crear pues emplean una gran parte de su tiempo en dejar de vivir y se enfocan más en obtener unos cuantos likes.

Así es, esta es la realidad respecto a este segmento de mercado tan particular que no hace mucho tiempo se convertía en un reto de especial interés para las agencias ya que les exigían a los creativos el realizar verdaderas estrategias que convencieran a los pequeños consumidores de adquirir sus productos (teniendo en cuenta que los niños tienen el poder de decisión de compra en casa por encima de los padres mismos según estudios de Price Waterhouse Coopers)  los cuales el día de hoy han olvidado los bloques para crear castillos y los han cambiado por computadoras portátiles, celulares, tablets, lo cual también lleva a un segundo problema: las marcas especializadas en marcas de juguetes estarán dispuestos a cambiar sus productos y estrategia ante el inminente cambio social de su mercado o se mantendrán sobre la misma línea de comercialización en las cuales son creadores de millones de historias de felicidad, esto a consecuencia tendrá un impacto directo ante las agencias en sus presupuestos, campañas publicitarias y estrategias de marketing.

Al final no debemos olvidar que detrás de esos nuevos consumidores tan pequeños existe un niño interior al cual tenemos la oportunidad de sorprender nuevamente con historias de dragones, castillos, superhéroes; recordemos que como hace mucho tiempo fuimos niños queriendo ser adultos no sería una mala idea querer volver a ser niños.

Imagen cortesía de Fotolia

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