Comunicación

La respuesta está en el dinero

No responder a la pregunta de un niño es hacer a un adulto que no pregunte.

Hace poco estaba en la línea naranja del metro, un día con poca gente, raro. Con los años aprendes a agandallar lugar en los vagones y para eso ya soy experta.

Me senté y saque un libro “El arte de la guerra”, cuando frente a mí se sentó una señora con un niño como de 4 años.

Se notaba que la mujer descansaba mientras que el niño comenzó comer unos dulces en forma de serpiente.

Poco después el niño comenzó a preguntarle a su mamá ¿Qué animal se come las serpientes? En ese momento, de la nada comencé a preguntarme ¿Qué animal se come las serpientes? Y mientras buscaba en mi mente la respuesta note que la madre fingió no escucharlo.

¿Qué animal se come las serpientes? ¿Qué animal se come las serpientes? ¿Qué animal se come las serpientes? Fue la pregunta repetidas veces. La señora no sabía la respuesta y lo mejor que se le ocurrió fue ignorar al niño.

El niño se rindió por un rato y empezó a hablar de otra cosa, en su discurso se narraba la historia de su día en la escuela, a lo que su madre si le respondía. De un momento al otro y sin verla venir volvió a preguntar ¿Qué animal se come las serpientes?, Dentro de mi había una desesperación enorme, yo quería responderle, me preguntaba por qué la mujer no respondía nada.

Había mil respuestas para esa pregunta, desde un incómodo no sé, hasta un esperanzador, “lo desconozco, pero para quitaros la duda ambos vamos a investigarlo”.  En mi cabeza jugaba al psicólogo familiar mientras el niño seguía preguntando. La mujer solo me observaba con algo de pena.  ¿Qué hacer?

Cuando volví mi vista al libro me había dado cuenta que ni siquiera cambie la página. Me quede inmóvil solo viendo.

Soy publicista, copy específicamente, mi trabajo es leer y escribir, saber para compartir, tratar de entender a las personas pero en ese momento no lo logré.

Me puse en el lugar de aquella mujer, finalmente no tendría por qué saber ¿Qué animal se come las serpientes?  Pero algo que he aprendido es que es mejor saber, que no saber.

Al final el vagón estaba lleno de personas, tuve que bajar y ellos continuaron. Espero que cuando tenga hijos jamás me pase eso.

Muchas veces, y más en una ciudad tan grande como el DF, estamos tan inmersos en nuestro mundo que no nos damos cuenta que las respuestas están a nuestro alrededor, a cada momento, en cada lugar, con cada persona. No siempre, pero en esa ocasión el dinero era la respuesta, en específico, cualquier moneda.

Imagen cortesía de Fotolia

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