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El video de un bebé con un hula hula. Me gusta.

La foto de la merienda. Me gusta.

Un post de crítica social. Me gusta.

Un nuevo miembro de la familia. Me gusta.

La abuela está grave en el hospital. Me gusta.

Foto de un recién nacido intubado. Me gusta.

Triste porque murió mi mejor amigo. Me gusta.

¿En qué se han convertido los famosos likes de facebook? Esta red social que como principio básico, es una herramienta para encontrar amigos y compartir experiencias, ha dado al mundo, copiándolo de Frienfeed, un botón cuyo significado ya va más allá del agrado por algo.

Olvidémonos de la función mercadológica que aporta facebook o de lo tenebroso que se ha convertido el aspecto de la privacidad de datos, el comportamiento de esta singular acción ha logrado modificar nuestra comunicación.

“El medio es el mensaje” ya lo dijo McLuhan. El medio influye en cómo el mensaje se percibe. Es una manera de situar la forma por encima del contenido. Si decido acudir al hospital para acompañar a mi amigo y le digo que “me gusta” que su familiar esté postrado en una cama. Sin duda ahí termina nuestra amistad. Pero si él avisa en facebook su situación, entonces recibirá diversos me gusta que lo harán sentir mejor. El mensaje cambia de “me agrada” a “te apoyo”.

El medio utilizado para enviar un mensaje influye la forma de éste en el contenido de la comunicación. Una oración es diferente si se susurra o se grita. La palabra hablada conlleva un significado diferente cuando se escribe y un texto cambia su significado cuando aparece impreso.

Originalmente el concepto era el de awesome button, sin embargo el mismo Zuckerberg se percató que no era una buena opción. Los likes en facebook no son verdaderamente indicadores de los intereses de los usuarios. Pueden ser tantos verbos como uno desee. Y es algo tan sencillo que se convierten en un acto reflejo. Su simplicidad es también su fortaleza.

Con el polémico y autoimpuesto Facebook Messenger, se nos presenta una nueva variante del me gusta. Con su característica manita tenemos la opción, al presionar durante unos segundos, de cambiar su tamaño.

¿Esto qué nos dice? A manita más grande…

Imagen cortesía de Fotolia

AUTOR

Edgard Téllez
Dueño de la agencia Publimpulso. Docente universitario. Comunicólogo de formación y publicista de profesión, con una Maestría en Administración para saber llevar el changarro. Lo reconocen por sus calcetines felices.
Edgard Téllez

Dueño de la agencia Publimpulso. Docente universitario. Comunicólogo de formación y publicista de profesión, con una Maestría en Administración para saber llevar el changarro. Lo reconocen por sus calcetines felices.

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