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Para cliente no se estudia

Muchos publicistas, diseñadores gráficos, meseros, o lo que sea, más que odiar a nuestros jefes, odiamos a nuestros clientes. Y digo odiar en el mejor de los sentidos.

Y es que el cliente no se levanta todos los días queriendo hacerla de jamón por todo a los diseñadores. Los clientes no hablan el lenguaje del diseño, por lo que Pantone, RGB y CMYK para ellos significan exactamente lo mismo: NADA.

Los clientes están sumamente ocupados tratando (Como Dios les dé a entender) de hacer crecer su negocio y no pasan noches enteras construyendo el PEOR BRIEF de todos los tiempos. Los clientes entienden de procesos de producción de su producto y no de procesos en agencias de publicidad o de diseño.

Tuve la oportunidad de trabajar para una empresa que servía banquetes, lo maravilloso de esta empresa es que todos sus empleados eras discapacitados. Era un lugar increíble al que me gustaba mucho ir. El director general quería diseños para un evento súper choncho que estaban organizando y después de los respectivos veinte mil cambios, me dijo que al final había visto en una revista, “una publicidad” que le había gustado un montón y quería hacerlo igual.

El medio que pretendíamos utilizar era el mismo que él había visto, el concepto totalmente diferente. Por lo que mi pregunta fue ¿Qué fue lo que te gusto mucho? Me dijo que no sabía, pero que el anuncio “le había vibrado y así”.

No es trabajo del diseñador o el publicista tachar al cliente de pendejo de buenas a primeras. Parte de nuestro trabajo es entender qué quiere, pero sobre todo qué necesita. Veinte mil veces después de hablar sobre su nueva propuesta me dijo que tenía miedo que su anuncio no pegara tanto como el que vio. Y que si hacíamos algo nuevo quizás no pegaría. Pero que sí quería que fuera nuevo para que fuera único.

En este punto debo mencionar que aún estaba estudiando cuando, para (pagarme las pedas), comenzar a tener experiencia, comencé a trabajar. Así que tenía el colmillo más corto del mundo y mi mejor opción fue correr en círculos moviendo las manos.

Pero calma. Después me tranquilice y A ver señor… comenzamos de nuevo. El evento resultó más que chulo, esperábamos aproximadamente 2 000 personas y se reunieron 4 500 o algo así. Yo estaba feliz pero Don Cliente mucho más.

Me gusta contar esta experiencia porque fue donde entendí que no es obligación del cliente saber sobre publicidad, obviamente por eso contrata a alguien, pero el miedo al fracaso, después de quizá muchos años alimentando el sueño de su empresa, y porque está en todo su derecho, opina.

Por otro lado, las opiniones de los clientes muchas veces están de más y no por hacerlo menos, sino porque, al menos yo, no voy al doctor y opino que debe recetarme.

Entendamos a nuestros clientes, más de una vez yo he querido mandar al demonio mi trabajo gracias a ellos, pero conservo la calma, respiro profundo y continúo. No sé cuánto pueda durar mi serenidad, hasta ahora no he discernido.

AUTOR

Lic. en Diseño y Producción Publicitaria por UPAEP. Con talentos tan ocultos que ni ella los conoce. Copy en XY Creativity Group, Directora Editorial en Sporting Baja California, Colaboradora en Revista Golfa y en donde la inviten.

Foto cortesía de iStock

Judith Ramírez

Lic. en Diseño y Producción Publicitaria por UPAEP. Con talentos tan ocultos que ni ella los conoce. Copy en La Agencia Viva.
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