Comunicación

Los cazadores del acento perdido

Alguna vez llegó a mis manos el siguiente texto:

“Yo calculo que el calculo que calculo el arbitro que arbitro, desanimo al prospero medico que prospero siendo critico con quien critico a quien le medico por un palpito tras un resbalon por un liquido. Y el domine, sin su habito, rotulo en publico el modulo en el que habito”.

El incremento en el uso de redes sociales y mensajería de texto ha conseguido no sólo que las palabras se desvirtúen sino que la tilde prácticamente desaparezca. La ortografía en general es de suma importancia ya que refleja lo que eres como persona, tu educación, tu cultura y es hasta cierto modo tu marca personal.

El que se escriba en Facebook o Twitter no debe ser motivo, erróneamente justificado por la poca formalidad del medio, para ignorar totalmente los acentos. Me parece inclusive que se debe aprovechar la enorme difusión de éstas redes como una oportunidad para mejorar el uso y correcta aplicación de este casi extinto signo.

Recordemos que existen tres tipos de acentos:

  •  Acento diacrítico. Se utiliza para distinguir las palabras y darles diferentes significados a la sílaba tónica (que es donde se pronuncia  el acento de la palabra).
  •  Acento Ortográfico. Es el más común y hace referencia al signo (´) que se le conoce como tilde. Si la palabra lleva acento en la última sílaba es aguda, en la penúltima es grave o en la antepenúltima, es esdrújula.
  •  Acento Prosódico. Se pronuncia pero no se escribe, recae en una sílaba, aunque todas las palabras tienen una sílaba tónica para hacer énfasis.

Las nuevas tecnologías y con la acelerada vida que llevamos, muchas personas prefieren omitir un acento, ya sea para ahorrar caracteres en el celular o el “whats” o bien por simple apuro, no importa cuál sea el motivo pero se está derrumbando uno de los pilares más importantes de la gramática.

En la educación básica nos enseñaron aplaudiendo la separación de sílabas; con la acción fonológica aprendimos a distinguir la fuerza de las palabras. Sin embargo esto se ha olvidado, el uso excesivo de abreviaciones en los mensajes y la ampliamente comentada falta de lectura en la actualidad, da pie a que el acento sea un ser mitológico que a la postre solamente será recordado en leyendas.

AUTOR

Edgard Téllez
Dueño de la agencia Publimpulso. Docente universitario. Comunicólogo de formación y publicista de profesión, con una Maestría en Administración para saber llevar el changarro. Lo reconocen por sus calcetines felices.

Imagen cortesía de iStock

Edgard Téllez

Dueño de la agencia Publimpulso. Docente universitario. Comunicólogo de formación y publicista de profesión, con una Maestría en Administración para saber llevar el changarro. Lo reconocen por sus calcetines felices.

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