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Negociación para creativos parte 2: Alguien pateó el pesebre

Esta frase se la escuché por primera vez a uno de mis maestros en esta profesión, me encanta porque resume una actitud; analogía o metáfora –patear la fuente de alimento de un establo o patear el aposento de Jesús– como quieran interpretarlo, nos sirve para como idea inicial.

A veces me pregunto cuando alguien comete un error en un proyecto o negocio ¿es una eventualidad? o ¿es un comportamiento que podemos esperar se repita en el futuro?

Para diferenciarlo suelo pedir comentarios o recomendaciones –me van a decir ustedes que es muy obvio– pero preguntar al círculo cercano de la persona –proveedores, empleados, socios– sobre su forma de trabajar nos da información muy valiosa. Recomiendo indagarlo en tono natural, evitar ser abrupto y no olvidar que la recomendación también pasó por el tamiz subjetivo de alguien.

Si ya has tenido una mala experiencia con alguien, es necesario observar que la persona manifieste sus disculpas; arrepentirse refleja autocrítica, el insight como le dicen los gringos, el arrepentimiento no es gratis, la persona que lo siente ha sido tocada por la voz de su conciencia, no me mal interpreten, no estoy hablando de religión; estoy hablando de quien se arrepiente de haber tomado una decisión incorrecta en una relación de negocios que valora; la reacción natural del arrepentido es expresarlo con varias acciones para reparar el daño. No hacerlo solo demuestra poco interés.

Ahora bien, hay que aceptar que los imprevistos existen; pero como mencioné en la primer entrega de esta serie, para tener estabilidad en una relación laboral se requiere determinar si los problemas son eventuales o permanentes; tal vez alguien conflictuado no sea una persona desleal, sin embargo tampoco nos sirve, porque necesitamos construir a largo plazo vínculos constantes y confiables.

PD. A partir de esta semana, mi colaboración se publicará los lunes, los espero.

AUTOR

Ana del Aire

Fantasiosa, ambiciosa y loca. Dice que estudió para Publicista pero el diseño es su cama King Size, a veces se complica con los detalles para caer en un amalgama de significados medio coherentes que aplican como solución. Le encanta debatir, también leer, correr y escuchar a Depeche; pero sobre todo, sus gatos que viven en su casa y también en Levadura, la agencia que según ella es su Neverland. Twitter

Imagen cortesía de iStock

Ana Del Aire

Fantasiosa, ambiciosa y loca. Dice que estudió para Publicista pero el diseño es su cama King Size, a veces se complica con los detalles para caer en un amalgama de significados medio coherentes que aplican como solución. Le encanta debatir, también leer, correr y escuchar a Depeche; pero sobre todo, sus gatos que viven en su casa y también en Levadura, la agencia que según ella es su Neverland.

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