Comunicación

Todo el mundo debería escribir

-Escribir acerca de que todos deberíamos escribir. Vaya ironía.

Cuando escribía mi artículo pasado (“Todo el mundo debería leer”), pasaron un sinfín de cosas por mi cabeza. Muchas de ellas, eran voces que me decían que debía escribir la contra parte, que tenía que decirles lo importante que también me parece que escribamos. Y aquí me encuentro hoy, hablándote de lo mucho que me gustaría que escribieras.

Hace un par de semanas, mi hermano pequeño me comentó que quería escribir. Cuando le pregunté qué, me dijo que tres libros. Lo escuché sorprendida y algo dentro de mí explotó al comprenderlo; fue como verme a mí, con doce años, escribiendo mientras mi clase de Historia pasaba. Fue volver a sentir esa emoción de cuando relataba acerca de gigantes salvando a su pueblo o de un fantasma enamorado de su mejor amiga.

El tiempo ha pasado y ya no escribo más acerca de mundos que se encuentran encima de nosotros. En muchas ocasiones me pregunté (y preguntaron), por qué no me había dedicado a alguna carrera en la que pudiera escribir todo el día. Siempre termino dando la misma respuesta: ¿Por qué tienes que estudiar algo en específico para poder escribir? y aquí se encuentra la primera razón por la que todos deberíamos tener este pasatiempo: a pesar de lo que crees, no existen reglas para poder escribir. Yo sé que tu maestro de español me golpearía en este momento, pero al final, el propósito de relatar lo que piensas o imaginas, no es hacer una gran obra gramatical o literaria, sino plasmar en ella todo lo que tú quieras que esté ahí. Es expresar tus ideas y dejar algo de ti en cada palabra que ésta contenga. Lo demás, son sólo adornos.

Esto me lleva al siguiente punto. Para mí, existen dos tipos de escritura: la que se crea para nosotros mismos y la que hacemos para que otros la lean. Esto no quiere decir que sea literatura comercial, sino que la escribimos sabiendo que la presentaremos a alguien más y aunque no lo creas, el propósito y la forma cambian completamente.

En mi vida, he oído en varias ocasiones cómo muchas personas me dicen, que en realidad les gustaría escribir pero que no se consideran buenas para eso. Yo siempre les contesto que al diablo con eso, que en realidad eso no importa. Podemos pertenecer a ese grupo que escribe para sí mismo y es una experiencia incluso más honesta que cuando presentamos lo que escribimos, porque es mucho más profunda y no se hace para agradar, sino para sanarnos. Es una conversación con nosotros mismos; es un encuentro con lo que tenemos dentro.

En algún momento leí, que cuando escribes, es como plasmar un pedazo de ti en cada una de las palabras. Incluso si escribes historias, dentro de cada personaje, te encuentras tú de alguna manera, porque finalmente tú los creaste. Esto a primera vista me impactó muchísimo, porque eso quería decir que no solamente el héroe de la historia eres tú, sino que también el villano loco tiene mucho de ti. Al comprender esto, entendí lo polifacéticos que podemos llegar a ser y cómo podemos conocer a una persona por la forma en que escribe.

Siempre he creído que debemos dejar huella de alguna forma en este mundo. Algunos les toca ayudando a curar a las personas, otros haciendo monumentos, pero creo que lo que yo quisiera dejar son mis palabras. A ti te toca decidir de qué forma quieres poner una marca de lo que fuiste. Quizá hoy pienses en algo y en unos años cambie. Realmente no importa. Pero que sea algo, porque por muy pequeño que te parezca, puede cambiar la vida de muchas personas.

Así que por último, mi deseo es que escribas. Que dejes huella de la forma en que tú quieras, pero también un legado de lo que piensas. A través de letras es de la forma en que más se han unido las personas, así que date la oportunidad; la verdad es que no pierdes nada. Escribe de lo que pasa frente a tu ventana, de lo que sientes cuando esa persona toma tu mano o incluso de lo que sueñas todas las noches. Verás lo gratificante que puede ser. Muchas personas y yo estaremos deseosos de leerte. Abre las puertas a tu vida, toma una buena taza de café y simplemente cierra tus ojos. Las palabras se transportarán solas. Y escribe. Nunca lo olvides. Sólo escribe.

Autor

Laura López Trujillo

“Aún no sé cuál es mi misión en este mundo y espero no saberla pronto, mientras tanto soy estudiante de Publicidad en la ciudad de Puebla y me encanta leer cualquier cosa que se me ponga enfrente. Escribo en mis ratos libres, soy extremadamente observadora y amante de las series de televisión”.

Imagen cortesía de iStock

Laura López Trujillo

Aún no sé cuál es mi misión en este mundo y espero no saberla pronto. Mientras tanto, soy estudiante de Publicidad en la ciudad de Puebla y me encanta leer cualquier cosa que se me ponga enfrente. Escribo en mis ratos libres, soy extremadamente observadora y amante de las series de televisión.
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