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Todos somos creativos

“Yo no soy una persona creativa” contesté en una clase de secundaria donde nos preguntaban si nos identificábamos con esa palabra. Mi respuesta fue casi inmediata. Sólo tuve que repasar rápidamente mis recuerdos para determinar mi veredicto. Fue bastante sencillo.

Toda mi vida crecí con la idea de que para que una persona fuera considerada creativa, tenía que saber dibujar, hacer manualidades o como mis amigas, decorar sus libretas con mariposas y corazones. En mi caso, era una carpeta blanca (reciclada del año pasado) con mi nombre. Tan simple como eso.

Los años pasaron y terminé en publicidad. El primer semestre me aterró, porque la mayoría de las clases eran de dibujo y yo no podía hacer ni un muñeco de palitos (nunca he logrado que las piernas encajen con el cuerpo). Así que pensé: ¿Qué diablos hago aquí? No soy buena para esto. Definitivamente no soy creativa.

Por algún milagro seguí ahí y me di cuenta que en realidad, no se me daba eso, pero muchos otros campos sí. Que podía ser sumamente ingeniosa y no necesariamente tenía que ser buena trazando. Luego, descubrí que existía más creatividad en la vida cotidiana o incluso en otras carreras, que en la mía: Mi amigo de sistemas digitales hacía cosas increíbles a partir de lo que ya existía, en arquitectura estaban formando algo totalmente diferente de un lugar en desuso e incluso el señor que vendía burritos frente a mi casa, probaba diferentes combinaciones de ingredientes y su comida era la sensación. Estaba rodeada de creatividad, la innovación estaba frente a mis ojos. Fue así que llegué a la conclusión, de que tal vez todos somos creativos.

En muchas ocasiones he leído diferentes listas de consejos para ser creativos o formas para volvernos más productivos sea cual sea nuestra labor. Nunca las criticaría, porque a mí me han sido sumamente interesantes y útiles. Pero sí les cambiaría algo: Nacemos creativos, pero nos olvidamos de serlo. No puedes convertirte en algo que ya eres, pero sí puedes seguir ciertas conductas o hábitos que te ayuden a sacar esa divertida e increíble versión que vive dentro de ti.

Dicen que un adulto creativo es un niño que ha sobrevivido. Yo sinceramente, también cambiaría esta frase. Los niños que llevamos dentro, nunca mueren. Siguen vivos como luciérnagas que parpadean por las noches. A veces no los vemos, pero eso no significa que no estén ahí. Nuestro trabajo es recordar que viven dentro de nosotros, que ahí están para cuando más los necesitamos.

Rescata al niño que llevas dentro cuando tengas miedo del futuro. Cuando temas fracasar, cuando te preocupe el qué dirán. Esos días que no sepas quién eres, que te agobie el trabajo o no sepas qué hacer. Si la monotonía te invade, ese pequeño o pequeña sabrá qué hacer. Déjalo actuar; siempre sabe qué es lo mejor y él entiende que esto, muchas veces implica fallar y que duela, así como cuando nos raspábamos las rodillas aprendiendo a patinar y seguíamos intentándolo.

Así que la siguiente vez que sientas que la creatividad no vive en ti, recuerda que mientras vayas de la mano de ese niño, nunca te faltará. Siempre que pienses que las cosas se tienen que hacer así, dales un giro, así como cuando pintabas de color verde la piel de los personajes de tu libro de dibujo, porque tú sentías que se veían mejor así.

Todos somos creativos, independientemente de la carrera que hayamos elegido o los caminos que hayamos tomado. Porque todos partimos de la misma raíz: niños soñando a cambiar el mundo, a romper las reglas y divertirse. Así que al final, realmente no importa hacia dónde vayas o a qué te dediques, porque sinceramente, lo interesante no es lo que hagas sino cómo lo hagas. Ahí está la clave y la magia del asunto.

Autor

Laura López Trujillo

“Aún no sé cuál es mi misión en este mundo y espero no saberla pronto, mientras tanto soy estudiante de Publicidad en la ciudad de Puebla y me encanta leer cualquier cosa que se me ponga enfrente. Escribo en mis ratos libres, soy extremadamente observadora y amante de las series de televisión”.

Imagen cortesía de iStock

Laura López Trujillo

Aún no sé cuál es mi misión en este mundo y espero no saberla pronto. Mientras tanto, soy estudiante de Publicidad en la ciudad de Puebla y me encanta leer cualquier cosa que se me ponga enfrente. Escribo en mis ratos libres, soy extremadamente observadora y amante de las series de televisión.
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