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Exprimir, Experimentar, Equivocarte y Enamorarte.

Cada día los veo. Desde aquel que anda indeciso si tomó la decisión correcta de carrera hasta el que combina sus estudios con trabajo, con sueldo bajo pero enormemente remunerado en experiencia.

Todos hemos sido estudiantes.

Cada ser humano tiene derecho a aprender desde el día uno de su vida; desde el nacimiento buscará conocimiento. Cuando estudiamos los últimos semestres de la carrera estamos deseosos de “estar allá afuera” y probar todo lo que aprendimos. Al principio nos percatamos que no es miel sobre hojuelas, añoramos cuando nuestra mayor preocupación solamente era aprobar un examen. Sin embargo con el tiempo, conforme nos acostumbramos a esta nueva etapa, olvidamos todo lo que era ser estudiante. Caemos en compromisos y hábitos que nos alejan completamente de lo que fue esa etapa.

Sin embargo, no hay que olvidar que el haber sido estudiantes nos dejó algo, particularmente me gusta llamarles… “Las E – E – E – E”.

EXPRIMIR.

Exprimir es extraer. Extraer es sacar algo que está inmerso. ¿Tienes dudas? Exprímelas. ¿Un examen difícil? Exprímelo. Cuando estás estudiando se te dice que debes exprimirte el cerebro. Aquel maestro que ves como un gurú de vida le exprimes cuanto conocimiento te pueda dar.

¿Dirías que has exprimido la vida al máximo?

Busca la manera de exprimir tu vida profesional como cuando eras estudiante. Recuerda que tenías un objetivo claro, terminar una carrera, obtener un promedio, conseguir un intercambio, eran alicientes para llegar. Busca a dónde quieres dirigirte como profesionista, exprime aquello que te tenga estancado y ve por ello.

EXPERIMENTAR. 

Desde el momento que abres los ojos al mundo experimentas vivencias. Se dice una anécdota donde un aprendiz le reclama a un sabio: “Nos cuentas historias pero no nos explicas lo que quieren decir”. El sabio le contesta: “Y cuando vas al mercado a comprar naranjas ¿acaso le pides al tendero que se las coma por ti y te deje solo las cáscaras?”.

Muchas veces durante nuestra etapa estudiantil buscamos que la solución nos la dé un maestro, nos lo detalle todo, que nos evite el error y el sentimiento de fracaso que lo suele acompañar. Buscamos un atajo. Sin embargo es la experiencia y la aceptación lo que nos ayuda.

A veces el sabio es un padre, un amigo, un jefe, un enemigo o alguien que te hace sufrir, ¿Qué gran enseñanza me está mostrando y todavía no la sé ver?

EQUIVOCARTE.

Cuando te encuentras en un proceso de aprendizaje se te permite equivocarte cuantas veces sea necesario. Es completamente justificado. Un bebé que está empezando a hablar se le corrige tantas veces hasta que aprende la palabra. A un universitario de primer semestre que presenta un proyecto, se le indicarán los errores y guiará para corregirlo.

Sin embargo esta tolerancia disminuye cuando eres profesionista, en teoría deberías tener todos los conocimientos para el rol que desempeñas. Más alejado no podría ser.

Debes equivocarte (que no va ligado a hacer las cosas deliberadamente mal, eso ya es descaro o flojera). Debes correr el riesgo sabiendo que puede salir mal. Vivir con el miedo de fallar es tan grave como quien no permite que se cometan errores. En el beisbol se puede ver claramente esto, por un lado el bateador tiene 3 intentos de pegarle a la bola, en el otro extremo el pitcher tiene las mismas oportunidades para lanzar de tal forma que no pueda darle. Al final uno de los 2 fallará en su objetivo.

ENAMORARTE.

Cuando eres estudiante te enamoras. Pero no pienses en un chico o chica sino de aquello que conociste y te conquistó. Quizá fue en la primaria cuando te diste cuenta que te gustaban las matemáticas, o bien, durante la universidad que descubriste la facilidad que tenías para resumir conceptos. Aquello que te hizo sentir diferente.

Bien por ti si encuentras el amor de tu vida en la escuela. Sin embargo, para este tema, de lo que debes enamorarte es de algo que ya tengas en tu trabajo, o si no, que puedas agregar a tu vida profesional. Personalmente realizo esta actividad de escribir porque me di cuenta que era algo que no hacía regularmente aunque me llenaba de satisfacción cuando ocasionalmente lo realizaba. Descubre que te hace sentirte enamorado; es la mejor sensación.

Se dice que uno nunca deja de aprender. De hecho uno nunca deja de ser estudiante.

Imagen cortesía de iStock


Edgard Téllez

Dueño de la agencia Publimpulso. Docente universitario. Comunicólogo de formación y publicista de profesión, con una Maestría en Administración para saber llevar el changarro. Lo reconocen por sus calcetines felices.

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