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Friends, de la ficción a la realidad

Hoy no vengo a hablarte de Publicidad ni mucho menos de la importancia de leer. Estoy aquí para contarte acerca de una de las cosas que más disfruto hacer en este mundo y es ver series de televisión. Tal vez lo veas como un pasatiempo, pero yo he crecido con ellas y se han vuelto una parte sumamente esencial en mí, porque en muchas ocasiones, a lo largo de que los personajes van evolucionando y las tramas se vuelven confusas y enredadas, mis días también lo han sido.

Friends apareció en mi vida cuando ya habían terminado todas las temporadas. Recuerdo que llegó cuando me encontraba en un momento muy vulnerable: no sabía qué estudiar, en un año me tenía que mudar a una ciudad nueva para estudiar en la universidad, mi corazón estaba hecho pedazos y mi vida no tenía ni pies ni cabeza. La devoré en pocos meses y fue hasta cuando terminé de verla, que descubrí que lo que más me había gustado de ella, no era lo mucho que me hacía reír, sino todas las cosas que había aprendido con ella.

No estaba segura de si escribir acerca de Friends era una buena idea, pero este año se conmemoran sus veinte años (que son los mismos que los míos), estás aquí conmigo leyéndome y yo estoy aquí para compartirte lo que aprendí con ella. Así que en base a eso, espero lo encuentres interesante, pero debo decirte que si aún no la has visto por completo, mejor no leas lo siguiente. Te espero cuando la hayas terminado; no hay prisa.

El cambio duele. Mucho.

La serie comienza con muchos cambios en las vidas de los personajes: Rachel deja a Barry en el altar, Ross termina su matrimonio con una esposa lesbiana y Mónica deja de vivir sola en su apartamento. Sé que no es algo nuevo para todos el descubrir que en la vida hay muchos cambios que nos arrastran a cosas que quizá nunca imaginamos hacer o a lugares donde no planeábamos estar, pero muchas veces es gratificante saber que todos pasamos por cambios, diferentes a los nuestros, pero que de igual forma nos sacan de una zona de comodidad.

Te van a romper el corazón y temo decirte que no sólo una vez.

No es algo raro decir que en Friends, parejas van y parejas vienen. Pero algo que me dejó muy en claro, es que la vida sigue. No faltaron las ocasiones en que veía la serie mientras yo pasaba por una ruptura amorosa y sentía que el mundo se me venía abajo. Luego veía que incluso Mónica había logrado superar a Richard en algún momento y que siguió con su camino. Ahí era cuando me daba cuenta que tal vez no era para tanto los problemas por los que yo estaba pasando.

Otra cosa que me enseñó, es que en la vida real, no todos los finales felices incluyen a una pareja. Joey es mi personaje favorito por muchas razones, pero algo que me gustó, es que al final demostró que realmente era una persona que no necesitaba de una mujer a su lado para ser feliz. A lo largo de mucho tiempo nos han vendido la idea de que el amor es el final de todo, pero se les olvidó decirnos que existen muchos tipos de amor.

Es de chingones seguir lo que amas.

Una de las cosas que me percaté desde que comenzó la serie, es que tal vez nadie sabe a ciencia cierta qué es a lo que quiere dedicarse. Quizá a los que más le aplaudo sería a Rachel y Chandler. Rachel, por empezar desde cero y dedicarse a lo que realmente amaba y Chandler, por abandonar la comodidad de un excelente sueldo y una vida profesional, a pesar de que pareciera que fuera demasiado tarde.

Estos dos ejemplos me encantan, porque creo que nunca es un mal momento para cambiar y darte cuenta que tal vez la vida que estás llevando es una basura. Al final, es mucho más importante seguir eso que amas, que quedarte en esa zona de “comodidad” que a decir verdad, no sé por qué es cómoda si no disfrutas de lo que haces.

Para mí, la lista de moralejas que me ha dejado Friends podría nunca acabarse, pero creo que después de todo, es sumamente personal, porque cada uno ve y siente cosas diferentes a través de estas historias.

No estoy aquí para contarte la serie completa, ni para decirte las cifras exactas que la rodean: estoy aquí para decirte, que podrá no gustarte, podrá hacerte reír o llorar, pero creo que el mejor legado que nos dejó esta serie, es mostrarnos que tal vez no somos tan diferentes a estos adorables y extravagantes personajes. Todos tenemos esa pizca de locura de Phoebe o nos volvemos locos con ciertos detalles como lo hace Mónica. Dentro de ti seguramente vive una persona noble como Joey o sumamente adorable como Rachel. El racionalismo de Ross se da una vuelta de vez en cuando en tu vida, así como las payasadas de Chandler.

Creo que finalmente, todos somos seres perfectamente diseñados para ser imperfectos y echarla a perder no una, sino mil veces. Pero te tengo una buena noticia: el resultado siempre es bueno, independientemente de si encuentras al amor de tu vida o no ganas millones de pesos. El final siempre es increíble, si sigues una simple regla y ésta es, amar lo que hagas. Y si aun así no me crees, date una vuelta en esta maravillosa serie y verás que estoy en lo correcto y que todo saldrá bien. Te lo prometo.

Autor

Laura López Trujillo

“Aún no sé cuál es mi misión en este mundo y espero no saberla pronto, mientras tanto soy estudiante de Publicidad en la ciudad de Puebla y me encanta leer cualquier cosa que se me ponga enfrente. Escribo en mis ratos libres, soy extremadamente observadora y amante de las series de televisión”.

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