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Un becario no es un trainee

El becario se encuentra sentado en la oficina del Director Comercial, sus lágrimas brotan por una combinación de coraje y tristeza, sus palabras solamente son de quejas sobre sus jefes; todo esto originado por una fuerte reprenda que esa mañana recibió del Gerente de Mercadotecnia. Es su primer trabajo, lo combina junto con sus estudios en una universidad privada.


Actualmente en México 2 de cada 10 colaboradores de una empresa son becarios. Si se desea empezar a crear una trayectoria laboral lo más recomendable es trabajar desde que se cursa la carrera, con ello se podrá adquirir la experiencia tan solicitada cuando se gradúan. Sin embargo, según la Encuesta Nacional de Juventud, solamente 8.9% de los mexicanos de 20 a 24 años estudian y trabajan al mismo tiempo.

Las características y funciones de un becario son diferentes a las de un trainee. Mientras que en el primer caso pueden ser trabajos de medio tiempo, un menor salario, funciones sencillas, entre otras cosas, el segundo se trata de una oportunidad laboral para estudiantes recién graduados. Son programas de desarrollo profesional en que podrán incorporarse a un proyecto empresarial.

Es importante que tanto el candidato como la empresa definan bien cuáles son las características del puesto en la contratación de jóvenes estudiantes o recién egresados. Tan sólo un 10% de las empresas en México tienen una estrategia de atracción, desarrollo y retención de talentos.

“¿Cuánto voy a ganar? Te comento que no vengo a cargar cajas por eso estoy estudiando”, le indica el joven estudiante a la Coordinadora de Recursos Humanos.

Otra situación que se presenta en la contratación de becarios es la mentalidad que pueden tener los universitarios. Las expectativas muchas veces son alejadas de la realidad. Como profesionistas quieren ganar más y limitarse a una sola función, cuando en realidad es muy diferente. En las universidades, generalmente las privadas, se les inculca una mentalidad de liderazgo, por lo que es difícil para ellos llegar a un empresa a subordinarse.

Como docente he podido observar que los alumnos buscan por todos los medios facilitárselo las cosas, por supuesto es una ventaja de la era tecnológica, sin embargo esto lo amplían a su vida estudiantil y profesional.

Con ello forman una poca tolerancia a la frustración. Hay algunas personas que nunca llegan a comprender que sus deseos no siempre serán satisfechos y que a sus preferencias se interpondrá el entorno, ya que existen otras personas, también con deseos propios y aspiraciones, así como inconvenientes de carácter técnico, ambiental y muchas otras. Por ello al no realizar actividades como las que piensa debería estar haciendo conforme a sus estudios o al recibir un regaño por parte de un superior, se reacciona con enojo, desesperación o inclusive abandono de la actividad realizada.

Para ser humildes, necesitamos ser realistas, conocernos a nosotros mismos tal como somos. Reconocer nuestras debilidades, cualidades y capacidades aprovechándolas para mejorar. Es importante esa humildad para aprender. La formación universitaria nos da cimientos importantes pero es, hasta que estamos en un ambiente laboral, cuando conoceremos verdaderamente de que pie cojeamos.

AUTOR

Edgard Téllez
Dueño de la agencia Publimpulso. Docente universitario. Comunicólogo de formación y publicista de profesión, con una Maestría en Administración para saber llevar el changarro. Lo reconocen por sus calcetines felices.

Edgard Téllez

Dueño de la agencia Publimpulso. Docente universitario. Comunicólogo de formación y publicista de profesión, con una Maestría en Administración para saber llevar el changarro. Lo reconocen por sus calcetines felices.

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