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Detonando el proceso creativo y otras maneras de dinamitar la mente

Hablar sobre el proceso creativo es caer en un ejercicio donde los ingenieros pueden ser realmente felices: ingresas A y obtienes B; eso está muy bien y funciona en la maquila, en la industria donde cada uno de los productos que se crean deben cumplir requisitos mínimos de calidad, ojo con la palabra mínimo.

Proceso describe a las fases sucesivas para solucionar o no un hecho complejo,  desde ahí creo que hay algo que simplemente no me cuadra, no me hace sentido realmente ¿En qué momento nos convertimos en ingenieros? O ¿Cuándo somos dueños únicos de la creatividad?.

Creo que en algún momento no tomamos la salida en periférico y nos seguimos en una bola de nieve que hoy nos ha convertido en maestros del proceso creativo, con decoraciones y la parafernalia oficial, creando de esa forma una especie de sociedad secreta donde en lugar de hablar abiertamente de cómo las ideas están ahí afuera, hemos decidido empacarlas al alto vacío en un proceso.

Para mi, el proceso no existe, hay dirección creativa y desde ahí partimos para generar ideas que deben darle soluciones a nuestro cliente en cuestión. La dirección define el fondo y forma de cómo podemos diferenciarnos de cualquier agencia, esa es la clave para dinamitar la mente, en realidad el proceso debe existir en la selección, gestación y procuración del talento para obtener a los mejores directores creativos que nos ayudarán a nivel negocio.  No olvidemos, esto no es farándula, es negocio.

Los grandes Directores Creativos son aquellos que disfrutan la necesidad de buscar contenido y lo comparten, los Directores Creativos realmente son quienes deben nutrir al equipo para llevarlos a un siguiente nivel de pensamiento, más allá de la obviedad o aquello que los bloquea con un proceso ¿En qué momento se burocratizó el pensamiento?.

Ahora bien, si queremos parecer ocultistas tenemos la libertad de decir que todo está en el proceso, que existe un cónclave y hay guardianes de la verdad absoluta, eso está increíble para un libro que hable sobre los illuminati.

Para dinamitar la mente hace falta provocarla, la provocación viene de estar menos en el escritorio, pensar más en qué país vivimos, caminarlo, olerlo, comerlo y entender que hay 2 tipos de creativos en publicidad: 1. Los que buscan las ideas 2. Los que esperan a que les lleguen, esto es muy similar al proceso de ligue en un bar o cuándo quisieras salir con la más guapa de cuentas. Ojo, si no has salido con la más guapa de cuentas fracasaste como creativo.

Enfoquémonos en provocar ideas y entendamos que no somos una maquila: there’s no one size fits all.

Imagen cortesía de iStock
Diego Zárraga

Tiene menos edad de la necesaria para tener una bio interesante, es preguntón profesional, daltónico y disléxico.
Sígueme en twitter: @diegozarraga

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