Comunicación

Oda a la procrastinación

¿Lo estaré haciendo bien? ¿será que con esta gran pieza de diseño cambie al mundo? Ah, mira, no sabía que Lili se casó ¿estará embarazada? Y este raro, o sea, ¿Qué onda con este tipo? ¿qué se cree? Ni en su casa lo pelan… Ah, pero estaba en el diseño, sí, a ver ¿a quién va dirigido? Ya sé, tengo una idea es maravillosa! Bueno, no tanto, creo que mi idea apesta…

Si te suenan conocidas estas frases, levanta tu mano y chócala. Es horrible empezar un proyecto del cual no se siente conexión, las palabras se agotan, los conceptos se esconden y las ideas nomás no salen; procastinear: la enfermedad de los creativos de hoy y de los no tan contemporáneos; recuerdo en los 90’s a Daniel Jiménez Cacho en aquella película ‘Solo con tu Pareja’ caminando de un lado a otro en su departamento buscando la solución para una campaña.

Procastinear es común, más no normal, ¿cómo cambiarlo por el hábito del deseo? ¿Por el amor al proceso? En alguna ocasión leí un comentario de Jerry Seinfeld, refiriéndose a sus técnicas para esquivar el estancamiento mental, Jerry toma un calendario y con un plumón marca los días que ha creado un contenido para sus sketches, el objetivo de esta práctica es muy simple, no romper la cadena de cruces en el calendario. Así moviendo la tención de foco, Seinfeld se concentra en un propósito secundario, se engaña para lograr el objetivo final.

Y es que procastinear es un reflejo de acomplejamiento, por eso se resuelve haciéndolo simple, a mi me funciona hacer rutas, paso 1, paso 2, anotando en un pedazo de papel sin ahondar demasiado enuncio el proceso con una o dos palabras y voy resolviendo 1 cosa a la vez, si se trata de una idea, la desmenuzo y la traslado a diferentes ópticas, hasta que encuentro la que creo es ideal.

Como dijo Picasso, la inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando; el truco de los creativos es mantenerse activos.

AUTOR

Ana del Aire

Fantasiosa, ambiciosa y loca. Dice que estudió para Publicista pero el diseño es su cama King Size, a veces se complica con los detalles para caer en un amalgama de significados medio coherentes que aplican como solución. Le encanta debatir, también leer, correr y escuchar a Depeche; pero sobre todo, sus gatos que viven en su casa y también en Levadura, la agencia que según ella es su Neverland.

Imagen cortesía de iStock

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