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El medio de las mentes colosales

Por qué no cierras los ojos y te imaginas un hombre parado en medio de un cálido desierto, de pronto por encima de él pasan jets supersónicos surcando los cielos, el grita despavorido mientras empieza a correr tratando de salvar su vida; ahora piensa en la voz de un narrador con voz icónica y añade los efectos de audio adecuados.

¿Esto podría ser un mensaje demasiado llamativo no creen? Pues este es el poder que tiene la radio, un medio que si bien ha quedado aletargado en el gusto de mucha gente e incluso en dudas por su eficacia por muchas agencias quienes en el plan de medios prefieren rezagar esta opción para transmitir el mensaje de una campaña, lo cual lo juzgo rotundamente y a continuación expongo las razones.

Hoy en día los alumnos de las escuelas de comunicación sueñan con triunfar en los grandes canales de televisión, con una pasión infinita, practican con una cámara y suben videos a YouTube, como una plataforma de lanzamiento para su talento “creativo” o “artístico” , otra área de comunicadores, como los publicistas transmiten campañas espectaculares  con grandes producciones en televisión y compran enormes espacios y tiempo para que sea difundida y el planning decide usar la radio como medio secundario para simplemente reforzar la campaña, entonces sucede el peor error que se puede cometer, traspasan como si fuera una hoja calca, el audio del spot de tv a la radio, ¡el mismo texto!, sólo cambiando algunos detalles por el editor o ingeniero de audio para que el comercial “luzca en cada corte”; como si se tratase del mismo medio o peor aún como si eso fuera suficiente para que se ese spot en radio generara el impacto necesario. La radio echa a andar la mente del redactor, fomenta la creatividad y esto solo se traduce en buenas noticias porque lo que imagines se puede hacer sin necesidad de enorme presupuestos como sucede en otros medios, no tienes que reducir la inversión para la pauta comercial.

Desde que la radio apareció ha sido la punta de lanza de la televisión y los medios subsecuentes que han aparecido con el sumar de los años, la radio es un arma demasiado poderosa, pero, no todos saben usarla, tiene la capacidad de hacer que otros imaginen cosas, y hagan una concepción personal de lo que están oyendo, lo que  refleja una realidad palpitante e innegable, cualquier mensaje que sea bien escrito y diseñado para este medio, tiene el poder de incurrir en lo más profundo de la mente de los consumidores, o acaso existe una persona que no tenga la capacidad de imaginar algún sueño que tenga por ambicioso que este sea, y sepa en su mente como exactamente lo quiere, así no lo haya visto materialmente traducido, todos soñamos, todos imaginamos, y cuando algo despierta eso en nosotros nos atrae o logra que lo recordemos, al fin y al cabo si yo quiero que imaginen una manzana roja basta con la palabras “ manzana roja” no requiero la imagen viva, además, para cualquier agencia, es una ventaja el tener la facilidad de elegir un medio en el que el tipo de audiencia sea especifico, ya que a diferencia de la televisión, los radioescuchas eligen una emisora por el perfil al que se dirige, sea juvenil, informativa, popular, entre otros, la radio tiene un segmento más claramente definido y esto facilita el poder llegar al sector justo al que queremos llegar, cuando la televisión se rige por el programa. Es un medio personal porque entra en la intimidad de las personas, está en todas partes, automóvil, celulares, hogares, oficinas, bancos, ya que la gente puede hacer dos cosas a la vez escuchar su programa favorito y realizar cualquier otra actividad, es algo sutil, pero efectivo.

Además si hablamos de sentidos, el oído retiene mejor las cosas que el ojo o el tacto, o quien no ha escuchado una canción en la calle y después está tarareándola todo el día tan solo porque es “pegajosa”, a todos se nos vienen a la mente un jingle famoso de alguna gran marca.

Pero ya lo dijo David Ogilvy con amplia veracidad y razón: “la radio es la cenicienta de los medios, he conocido y hablado con veintenas de ejecutivos de mercadotecnia y publicidad y con cientos de directores  de cuenta  de agencias de publicidad y casi todos ellos perciben la radio como algo pálido y débil, comparada con la televisión, en verdad la radio se parece mucho a la pobre hijastra que vestida de andrajos friega el piso de la cocina, mientras sus feas hermanastras lucen hermosas galas para ir al baile.

No obstante si calza las zapatillas de cristal adecuadas, la radio como cenicienta, puede brillar con luz propia”.

AUTOR

Carlos Omar Romero

Publicista de nacimiento y creativo por decisión, estudiante de comunicación UANL.

Imagen cortesía de iStock

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