Publicidad

La buena publicidad no solo es premiada en festivales

La publicidad es una herramienta de la mercadotecnia que tiene la bella facultad de poder ser ocupada por cualquier empresa, sin importar su giro o tamaño. Lo esencial es hacer de la publicidad algo trascendente, que conecte con las personas de manera auténtica, que consiga ser un aliciente para modificar los hábitos de consumo del público y a la par contribuya a la consecución de los objetivos comerciales del anunciante.

Publicidad la hace cualquiera, publicidad creativa pocos. Cada año festivales locales e internacionales reconocen la labor de agencias y publicistas que se esfuerzan por realizar algo innovador, provocador, atrevido y original. Pero ningún premio –al menos para los anunciantes-, se compara con el reconocimiento de la gente, de las personas, del mercado meta si se quiere ver fríamente.

Es cierto que un León, un Lápiz o un Ojo (…) son hermosos trofeos que pueden embellecer la vitrina de una agencia de publicidad y volverse una credencial, un galardón que en estos días puede resultar la tarjeta de presentación de un verdadero creativo en la industria; y nada mejor para levantar el ego que ser premiado por un jurado conformado por especialistas; pero no tienen que olvidarse nunca los objetivos principales de la publicidad: informar, persuadir y recordar.

Ese premio que da la gente a la publicidad, ese es el esencial y verdaderamente importante para quien está invirtiendo en ella. No hay mejor reconocimiento que, por ejemplo, un jingle publicitario sea entonado en casa, que la gente porte con orgullo tu marca en alguna prenda, que los anuncios comerciales sean reproducidos y compartidos en redes sociales o que un transeúnte sonría ante una valla o un espectacular.

La publicidad, desde mi punto de vista, debe tener dos grandes ejes, ser creativa (para beneficio del público) y ser efectiva (a favor del anunciante). La fórmula como tal para lograr esto no existe y eso es parte del encanto de la publicidad, que lo ya realizado pierde vigencia y en esta industria la única receta efectiva es la innovación.

Desde esta perspectiva el proceso publicitario tiene que incluir y condensar una parte de investigación y otra de creatividad; recabar los datos necesarios que nos hablen sobre el público y sobre otros aspectos económicos y socioculturales que impacten en el consumo. Por otra parte, una vez generado lo que queremos transmitir, es necesaria la labor de los llamados creativos, para la consecución de una serie de mensajes atractivos que enlacen a la marca con su auditorio.

Es importar seleccionar el tipo de publicidad que utilizaremos para lograr una campaña integral, llámese anuncios televisivos, gráficos en revistas, entre otras, por el lado convencional; si manejaremos content marketing o acciones BTLs; si recurriremos al storytelling o cualquier otro estilo que se adapte a las necesidades del anunciante. Sin embargo es básico contar con un concepto poderoso que realmente impacte al auditorio y sea significativo para hacer una serie de ejecuciones.

El reto no solo es estar en el top of mind, sino también convertirse en una lovemark; generar experiencias, sensaciones y despertar sentimientos en el público. Si esto se logra la marca se verá recompensada. Los mejores premios para la publicidad es que sus piezas sean viralizadas, que se genere el ‘word of mouth’, incluso la denominada publicity.

A partir de esto podríamos considerar como el verdadero Grand Prix aquel reconocimiento que el consumidor da aquellas marcas que se han vuelto parte esencial de su vida diaria: Me refiero a cuando la marca ha logrado atraer, enamorar e incluso enorgullecer al consumidor. Eso es a lo que la publicidad debe aspirar a contribuir.

Porque la publicidad se instala en una zona fronteriza, entre lo comercial y lo cultural, la publicidad debe ser atractiva y de calidad. Si los mensajes publicitarios tienen la virtud de instalarse en la mente y el corazón del público, la mejor recompensa, se verá reflejada en el momento clave, en el punto de venta; eso es el mejor premio al que la publicidad debe aspirar en cada una de sus propuestas.

Omar Villaseñor

Medio melómano, medio cinéfilo. defensor de lo hecho en México. Director de Contenidos de @roastbrief. Colaborador en @FilmeMagazine, @CulturaColectiv y @Extraordinerd. Sígueme en twitter: @omarvzayas

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