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Creativos, paren de mamar…

Recientemente han circulado, en las populosas redes sociales, cartas escritas por “creativos autoexiliados” de las agencias. En ellas podemos leer su frustración tras ser ignoradas sus múltiples ideas, por las horas extras que entregaron sin mayor recompensa que un salario y por la poca comprensión que recibieron por parte de los “maléficos” clientes.

¿De qué se quejan? ¿Quién les dijo que la publicidad no era más que un empleo? Creo que la publicidad está muy mal entendida, sobre todo desde el punto de vista creativo. Dichas quejas me hacen creer que hay quien piensa que la publicidad es la piedra angular de la vida, de las artes o por lo menos, del sistema económico. No, no es así, la publicidad en cualquiera de sus vertientes (ATL, BTL, TTL, y todo lo terminado el TL) es tan solo un pequeño eslabón de la muy larga cadena de la mercadotecnia. La publicidad, en el mejor de los casos, es tan solo la cara bonita del producto, pero detrás de éste hay ingenieros, químicos, abogados, biólogos, administradores y un mundo de personas que hace posible que el público satisfaga sus necesidades.

¿Por qué quejarse del maltrato, de verdad esperaban tener un trato preferencial a la gente de sistemas, al departamento administrativo, a los de finanzas? Aquellos que se siente ofendidos por la falta de reconocimiento son divas, pobres divas sin talento, frustrados que están ahí por su necesidad de ser vistos y aplaudidos, pero sin mostrar cualidad alguna, zombis seguidores de tendencias gráficas. Ser creativo en una agencia de publicidad es un empleo más, tan común como ser abogado, contador o ingeniero. Dejemos el ego de lado, cualquier empleo requiere de creatividad para saber cómo abordar un caso, cómo hacer que un contribuyente pague menos al fisco o cómo concluir un proceso de almacenaje.

Somos de las pocas industrias, fuera de las bellas artes, que se dan “premios”; las agencias (y sobre todo los creativos) se valoran por el número de piezas ganadoras en certámenes cuyos métodos de calificación son completamente subjetivos. ¿Quieren hacer arte? Háganlo, desvélense escribiendo, pintando, bailando… si nadie les hace caso ni los reconocen, vuelvan a desvelarse escribiendo, pintando, bailando y si aún después de eso siguen sin obtener el reconocimiento esperado, yo les recomiendo que vuelvan a desvelarse, pero no se vuelvan a quejar porque “trabajaron” horas extras y nadie piensa que son el mesías de la comunicación.

A todos los estudiantes que están en carreras afines a este medio, no pretendan convertirse en los protagonistas de MAD MEN, entiendan que “Diablo Guardián” es una novela, las películas de publicistas son tan falsas como las películas porno; si quieren tener éxito se van a tener que desvelar, porque la gente que lo consigue lo hace a través del trabajo, sin importar que sean o se crean “creativos”.

Para los que se autoexilian de las agencias de publicidad, no me malinterpreten, no tengo nada en contra de ustedes, lo que pasa es que no son tan necesarios como ustedes creen. Para lo que están pensando en mentarme la madre o poner en duda mis palabras pues no soy un “afamado y aplaudido creativo”, tiene razón, soy un simple publicista que cree que el último fin de esta industria es vender y por lo tanto, mi trabajo estará concluido cuando mi cliente suba de puesto porque lo números lo respaldan.

 

Miguel Carrillo

Director Creativo de Convey Publicidad, con más de 15 años de experiencia. He dirigido equipos en agencias como McCann-Erickson, Saatchi & Saatchi, Canal 40, Comunica +A. Aficionado a las letras, a los deportes y con un enorme gusto por el análisis social.

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