ComunicaciónPublicidad

El copy le dice al consumidor lo que la empresa quiere comunicar

Lo que muchas marcas aún no entienden es que están intentando vender objetos a sujetos y no objetos a objetos. Lo que muchas marcas aún no entienden es que no todos van a hacer lo que ellas quieran, sólo porque lo dicen. Lo que muchas marcas no entienden es que el poder lo tiene el consumidor.

Para que una marca se vuelva relevante o al menos llame la atención de un consumidor es necesario que ésta utilice el viejo arte de la persuasión. La persuasión es a menudo vista como un ejercicio de manipulación. Pero no lo es.

La persuasión puede ser un medio eficaz para el logro de un resultado positivo para todas las partes. Es una oportunidad para que el anunciante presente un caso del que otros puedan beneficiarse.

Lo que muchas empresas aun no entienden es que “comprar”, “consumir” y “hágalo” no son persuasivos ni relevantes para el consumidor. Pero no se preocupe amigo lector, no todo está perdido. Si bien es cierto, las frases de venta funcionan en algunos casos, existen algunas técnicas que pueden hacer tus copys más persuasivos.  

A continuación les comparto algunas técnicas que me han funcionado y otras que no, pero tal vez ustedes tengan algún súper poder del cual yo carezco y les sean útiles.

Sé claro, no te emociones echando choro.

Antes de comenzar con el choro convencedor, tienes que invitar a la gente en interesarse por lo que estás diciendo, llama su atención y no atosigues.

Todos estamos ocupados, concentrados en un libro, en conducir, en llamar, textear o en escuchar nuestras voces interiores. Todos estamos sobre cargados de información, por lo que si alguien se interesa en lo que una marca está diciendo, siéntete agradecido y no la riegues. Haz que tu mensaje sea claro desde la primera leída.

Cuando escribes con claridad, ganas credibilidad y no hay nada mejor que una marca que tenga credibilidad.

¿Cómo hago que mis mensajes sean más claros? Fácil amiguitos, recuerden que tenemos una voz interior en nuestra cabeza, pues bien, ahí es donde todo inicia. Para ser claros en lo que comunicamos, tenemos que ser claros con lo que pensamos. Como copy, antes de sentarte y escribir, debes sentarte y pensar.

Escribe simple, bye parafernalia.

Ser claros, simples y directos no es una novedad, de hecho es un concepto bastante básico en el medios.

Está muy bien que aprendas nuevas palabras. Ampliar el vocabulario es sumamente importante para un copy pero las frases rebuscadas en enunciados largos no son para nada atractivos para el lector.

Dejemos el lenguaje adornado para la religión, las compras son más simples.

Durante la universidad me enseñaron que son necesarios esfuerzos para desarrollar habilidades de lectura y redacción, el que más lee más sabe. Debes trabajar todos los días en intentar escribir mejor, el que más lee, mejor escribe.

Tú a lo tuyo.

Cuando hablamos de instructivos de uso, es necesario escribir detalladamente los pasos a seguir, pues estamos hablando del proceso indispensable que debemos seguir para realizar alguna acción. A pesar de la importancia de los instructivos, nadie los lee. En publicidad debemos ser concretos, utilizar lenguaje simple y frases cortas. En publicidad no debemos mentir, y sobre todo por el prejuicio que traemos encima, #lapublicidadmiente. Debemos utilizar números reales, ejemplos auténticos. Así es, darle al consumidor toda la información valiosa pero en poco texto. No obligues a tu lector a hacer el trabajo que tu debiste hacer.

En resumen: con tu copy debes captar la atención, impactar, crear cierta expectativa pero sin crear confusión. La mente de tu consumidor es libre y puede ir hacia donde quiera. Tu trabajo es hacer que vaya hacia donde tu la diriges.

Las palabras que no quieres usar.

Siempre que hablo de esto la gente piensa que hablo de groserías, pero no amiguitos, con esto me refiero a CLASIFICADOS.

Para quien no lo sabe, los clasificados con palabras como algo, mucho, bastante, posiblemente, probablemente y así.

Estas palabras debilitan un mensaje. Detonan inseguridad en lo que se está diciendo. Si quien lo escribe no lo cree, ¿Por qué tendría que creerlo el que lo lee?

Con los pies en la tierra.

Mandar un mensaje esperando que alguien lo cache no es nada profesional y seguramente nada efectivo. Así como ya existen muchos métodos para prevenir embarazos, hay muchos métodos para saber que mensaje, en que medio, en que momento del día y con que lenguaje a que consumidor debe enviarse.

Tu producto probablemente tiene muchos beneficios y es muy valido que quieras compartirlos con tu target. Y es probable que, si tu receptor está bien segmentado, se interese por lo que estás diciendo. Pero debes tener cuidado en no saturarlo con grandes y extensos textos. Mantén los pies en la tierra y escribe mensajes clave: su beneficio, su diferenciador y utiliza sólo un argumento pero que sea poderoso.

En los zapatos del consumidor.

Así como el cliente no es el consumidor, el copy tampoco es el consumidor. Revisa tu trabajo, pregúntate si te persuade, pregúntate, si ese texto hubiese sido escrito por otro copy ¿Te darían celos? Ponte en los zapatos del lector, del consumidor.

Oye emoción…

Así como escribir textos simples no es descubrir el hilo negro de la redacción publicitaria, hablarle a la emoción y no a la razón no es ningún término nuevo sobre persuasión.

Los mensajes más persuasivos son los que hablan directamente a las emociones. La escritura emocional capta la atención, crea interés e inspira la acción.

Cuando escribas para publicidad piensa en emociones. Amor: todos queremos ser amados, codicia; todos queremos tener más y mejores cosas, miedo; todos tenemos miedos a ser despedidos, a morir, etc., honradez; no todos somos buenos pero todos queremos que la gente sepa que somos buenos; nos importa nuestro país, la familia, el hogar, el ambiente, etc.

Sé sincero con lo que escribes.

Se persuade cuando se quiere construir confianza y para que esta confianza se construya debe ser genuina, nada de mentiras.

Para construir confianza debes tener confianza contigo mismo. Una empresa puede tener muchas fortalezas pero también tienen debilidades. Decirle al consumidor lo que un producto puede hacer está muy bien, pero debes perderé el miedo a decir lo que no puede hacer, claro, de manera persuasiva.

Contar una historia.

Contar historias es una técnica de escritura de gran alcance. Las historias, con buenos argumentos, traen beneficios a la vida. Cuenta una historia, entretén al lector, transmite conceptos clave de una manera atractiva y relevante. No persuadas para vender, persuade para enamorar. No escribas para vender, escribe para que te compren.

Imagen cortesía de iStock

Artículos relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Close
Close