Comunicación

Haz multitasking y muere en el intento

A veces creemos que podemos con todo y que el mito de [email protected] “super” que lleva todo al día, una empresa que funciona, una familia estupenda a cuestas y una vida social de lujo se ha hecho realidad en nuestras carnes, pero lamentablemente no suele ser verdad. Ni falta que nos hace.

Lo intentamos, pero no llegamos a todo. Lo intentamos muy fuerte haciendo un millón de cosas a la vez y teniendo la cabeza en todas partes mientras tratamos de tenerla donde toca en el momento, pero no nos sentimos [email protected] Siempre parece que tendríamos que estar esforzándonos más.

Hablando de… dicen de las mujeres que somos mundialmente populares por poder hacer muchas cosas a la vez. En todo caso, a mí poder hacer muchas cosas a la vez no me parece una ventaja, me parece una desgracia. Y disfrutar con ello es un auto-engaño clásico de las que queremos tratar de llegar a todo y hacer siempre más.

Los emprendedores – hombres y mujeres y cualquiera que tenga su propia Empresa / Proyecto- en general somos muy propensos a multitaskear (o sea, hacer multitarea), porque hay siempre mucho que hacer y poco tiempo para hacerlo. O eso nos gusta creer.

A algunos les gusta vivir con la angustia del no llegar a todo y parece que no se sienten realizados si no van siempre ahogados tratando de hacer montones de cosas a la vez y haciendo que el día les rinda más que al resto de los mortales. Pero al final, para todos el día tiene las mismas horas y me pregunto: ¿es necesario ese nivel de tensión? (lo digo yo que soy terriblemente aprensiva).

Y es que más no es más, yo diría que cuando hablamos de multitasking, más equivale a peor. A más atención dividida más posibilidad de errores, más estrés, menos concentración, menos disfrute, menos trabajo bien hecho y oh sorpresa, más lento todo.

Leí en alguna parte que se había hecho un estudio (siempre hacen uno para todo lo que necesites explicar) en que se estimó que la gente asalariada en el trabajo era interrumpida como mínimo cuatro veces por hora. Y no solo eso, sino que una vez interrumpidos era poco probable que volvieran a retomar la tarea que hacían antes de la interrupción.

Vamos, que si una interrupción te hace perder atención y foco (con lo difícil que es conseguir foco y momentum en tus labores, malditos interruptores!) imagínate lo que es que tu foco este dividido en siete cosas.

Y me refiero a ti, a tu pantalla de tu compu ahora mismo. ¿Cuántas ventanas y pestañas tienes abiertas? ¿Cuántos mails y whatsapps te han llegado? ¿Cuando te pones a hacer algo, cierras todo lo demás o vas de ventana en ventana?

Ojo que no te estoy señalando con el dedo como si fueras culpable de un crimen que nadie más ha cometido, simplemente hablo de lo que me suele pasar a mí a no ser que me ilumine y le ponga freno. Es mi piloto automático.

A no ser que sea un día raro tengo al menos cuatro programas abiertos, más todas mis direcciones de correo más al menos una red social y veinte pestañas con artículos, cosas que quiero leer, enlaces y demás. Y aún me parece poco, soy consciente de que mi vida profesional y personal es bastante relajada, no quiero ni pensar en trabajos que he tenido esos en los que la gente usa todo el tiempo la frase más odiada del planeta: “lo quiero para ayer”.

Si quieres trabajar mejor, lo primero elimina del mapa a todo el que pronuncie esa frase o dedícale una mirada fulminante que lo deje frito, “si lo querías para ayer ya no hace falta que lo haga, ¿no?”…. ok no 😛

Luego, puedes probar lo siguiente, que es simplemente lo que trato de hacer yo cuando tengo mucho trabajo y varios. Porque no hay nada de malo en llevar varios proyectos a la vez, pero a la hora de trabajar, que sean de uno en uno.

1. Hago listas de tareas para diferentes temas, no mezclo asuntos distintos en la misma lista. Cuanto más agrupo, mejor, porque así puedo empezar a trabajar en bloque. Me organizo el día en bloques según lo que tengo que hacer, hago una estimación de cuánto puedo tardar para cada bloque o cuanto le voy a dedicar y ta vez añado un tiempo extra para imprevistos o retrasos.

2. Primero del día suele ser la tarea más importante que quiero completar. La decido el día anterior, la organizo mentalmente antes de ir a dormir, y la hago en cuanto he terminado mi rutina mañanera. Luego atiendo a todo lo demás, y deja los correos y las redes o las cosas poco densas para última hora del día.

3. Trato de tener algo para tomar notas de lo que se me vaya ocurriendo que no tenga que ver con el bloque en el que estoy trabajando. Otras ideas que salen, nuevas tareas que se me ocurran, lo que sea. Cuando trabajo en una tarea, bloqueo todo lo demás. Esta es la idea, no siempre lo consigo, pero es la idea. Trato de no distraerme, concentrarme y no parar hasta que no he terminado. Si algo me interrumpe, me fuerzo a volver a recuperar la concentración. No siempre puedo, no pasa nada.

4. Cuando acabo con un bloque, reorganizo el resto en función del tiempo que me queda. Hago una pausita. Cuando se me va la concentración y necesito que vuelva, trato de hacer algo físico. Doy unos saltos, bailo un poco, salgo un momento, pongo música que me encanta y bailo en mi silla… Es una manera de sacudir la mente, subir adrenalina y poder volver a un estado relajado en poco tiempo.

El caso es que te garantizo que si haces una sola cosa cada vez rendirás más y mejor y además te sentirás setenta veces más [email protected] Con tu negocio / empres / proyecto es lo mismo, no dividas la atención en veinte cosas mientras te dedicas a él.

Esto es lo que trato de hacer, pero como cada [email protected] es un mundo, te animo a encontrar tus técnicas propias (y si ya las tienes, compártelas). ¿Disfrutas con el multitasking realmente? ¿Has probado a hacer una sola cosa cada vez? ¿Cómo te organizas cuando tienes más cosas que hacer que tiempo para hacerlas?

Abrazos.

Berenice Torres

Diseñador Gráfico que la vida ha llevado hacia la investigación y entendimiento del mercado y consumidor, actualmente cursa una maestría en Alta dirección en Publicidad y Comunicación. Colabora en diversos proyectos de emprendimiento a la medida, dispuesta a seguir aprendiendo y compartir lo aprendido para ayudar a dar valor visual y de comunicación, entre su desarrollo ha trabajado en varias empresas y agencias de Branding y publicidad como Ogilvy & Mather, Becton Dickinson de México y American Express.

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